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“LOS QUE TIENEN QUE SERVIR”… especialmente en Navidad

los que tienen que servir
Alfredo Landa y Concha Velasco en “Las que tienen que servir”

A la hora de escribir esta entrada, se me ha venido a la cabeza el título de una película protagonizada por Concha Velasco que se hizo cuando muchos de nosotros aún no estábamos ni en la imaginación de nuestros padres; “Las que tienen que servir” hablaba en tono humorístico de la relación de dos criadas con su entorno tanto laboral como sentimental; no, hoy no vengo a hablaros de criadas (¡menuda palabra también a día de hoy!) pero sí de aquellas personas que están “a nuestro servicio” y de las que no siempre nos acordamos.

Si bien esta entrada me rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, anoche tuve más claro que la tenía que escribir aunque estas semanas estén siendo un tanto caóticas para sacar tiempo para el blog (porque yo también estoy al servicio de la gente, de los niños y niñas a los que me debo, de sus padres y de los compañeros con lo que trabajo en grupo).

Anoche, al dirigirme en autobús hacia el lugar donde suelo dejar mi coche aparcado, vi un vehículo de atestados de la Policía Local interviniendo en un alcance (leve, eso sí) entre un coche y una moto.  Eran cerca de las once de la noche, con una temperatura de unos 5º C en un Viernes plagado de cenas de empresa.

PERSONAS AL SERVICIO DE LAS PERSONAS

Y aquí precisamente se mezclan “los que tienen que servir”, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el personal de hostelería y servicios; si estuviera dando una clase de Ciencias Sociales (de Social Sciences mejor, que trabajo en un centro bilingüe) estaría hablando con mi alumnado del sector terciario al que yo también pertenezco, pero estoy escribiendo una entrada, ayer iba en el autobús y me quedé observando lo que ocurría.  Y si bien de lo que os estoy hablando es aplicable a cualquier época del año, en Navidad en cualquier lugar o en verano en los lugares especialmente destinados al turismo este trabajo se intensifica, y lo que no podemos olvidar es que estas personas trabajan para que nosotros estemos de la mejor manera posible.

PERSONAL SANITARIO

personal sanitario en navidad los que tienen que servir

Podría haber empezado por cualquier subsector; y ayer precisamente en esta escena no aparecía ni daba la impresión de que fuera necesario ningún sanitario.  Sin embargo, no puedo obviar las Nochebuenas o Fines de Año en los que mi madre, Auxiliar de Enfermería, estuvo ausente en fechas tan señaladas porque el trabajo obliga pero aunque no puedas estar con los tuyos, lo asumes de buen grado porque sabes que a pesar de que no estés, no les va a faltar de nada y a la vez estás ayudando a otras personas a que estos momentos, a pesar de la enfermedad, sean un poco más llevaderos.

Tampoco puedo olvidar que en una ocasión una ambulancia me trasladó de un centro hospitalario a otro el día de Navidad; que celebré una Nochevieja a solas con mi marido en la habitación de un hospital con un menú festivo o que el primer regalo de Reyes de mi hija llegó por parte del personal de la UCI de Neonatología.

Como en todos los empleos, habrá gente que le ponga mayor empeño a su labor, pero no me cabe la menor duda de que los profesionales que trabajan en la Sanidad, ya sea pública o privada, directamente en la atención médica o desde una administración, ponen todo su interés en que todas las situaciones que tienen que vivir a diario tengan el mejor resultado posible aunque no siempre dependa de ellos; permitidme, por cierto, una opinión (mi blog es muy “family friendly”, pero ello no quita que tenga criterios propios y que de vez en cuando los quiera expresar):  La Sanidad Pública en Andalucía cuenta con una serie de profesionales de excepción, primera parte; la segunda parte es que son, de todas todas, insuficientes en cuanto a número y no voy a profundizar mucho más en ello pero eso es lo que provoca la bajada de calidad de la Sanidad, esa falta de recursos, especialmente humanos.  

CUERPOS Y FUERZAS DE SEGURIDAD DEL ESTADO, BOMBEROS Y VOLUNTARIADO 

Policía Nacional, Local, Guardia Civil, Bomberos, y aquellos compuestos por personal voluntario como Protección Civil, no sólo no descansan sino que intensifican su labor en estos días en los que todos salimos con la intención de pasar un buen rato, pero hay muchas personas que, por desgracia, no son capaces de medir las consecuencias de sus actos y terminan ,en ocasiones, teniendo que ser atendidos por este tipo de personal, probablemente junto con los sanitarios arriba mencionados; ¡que por supuesto, los accidentes y demás pueden ocurrirle a cualquier persona, pero la probabilidad es mayor tras cometer determinados excesos!.

los que tienen que servir

Hubo un tiempo en el que tenía la tendencia de ver al Policía Local o al Guardia Civil como “el que ponía las multas”; sin embargo, al empezar a conocer a miembros de estos cuerpos y a entablar amistad con ellos, supe que, aunque como decía con anterioridad, “en todas partes cuecen habas”, anteponen su profesionalidad y su necesidad de proteger al ciudadano a otros temas,  y su intención es la de ayudar; mientras escribo esta entrada de madrugada, son muchas las parejas, patrullas, etc. que están pasando frío fuera, con una cierta desprotección ante posibles peligros y a cambio de un sueldo que es algo irrisorio.

Un hecho muy triste terminó de convencerme de la necesidad y de la importancia de contar con este personal aunque a veces “no nos guste”.  En la tarde del 31 de Octubre de 2010, conducíamos por la A92 en dirección a la que entonces era nuestra casa en Baza, cuando un Mercedes nos adelantó a una velocidad mucho más que superior a la permitida; la imagen que nos encontramos kilómetros después es difícil de olvidar: un guardia civil yacía en el suelo, a la altura del desvío de Freila; minutos después un amigo, también guardia, me confirmaba la muerte de este agente tras haber sido atropellado por el vehículo que nos había adelantado previamente. (Podéis leer más AQUÍ)

Tristemente, la historia de un agente que pierde la vida por proteger las de los demás se repite y tenemos, de nuevo aquí en Granada, el caso reciente del agente José Manuel Arcos, abatido en un tiroteo tras haber dado un alto y arrebatarle el agresor su arma reglamentaria.

Están ahí, a nuestro cuidado, a nuestro servicio, jugándose la vida por nosotros y por lo menos, debemos darle las gracias siempre por sus servicios; como críticas, tengo que hacer un par de ellas; de nuevo son las personas las que hacen grandes, o al menos dignos, a los estamentos, y la viuda del agente del puesto de La Zubia no es la primera persona ni la última que reclama la falta de recursos, en este caso materiales, que sufren los agentes, ya que la Administración no les suministra con elementos esenciales como son los chalecos antibalas, que muchos tienen que pagar de su propio bolsillo; esto no es nuevo, ya que recuerdo a mis amigos hace años, diciéndome que no les daban prendas de abrigo. Ella, Raquel (¡casualidades de la vida, igual que la viuda del agente anterior, Raquel!) lo cuenta AQUÍ

A nivel más personal la crítica es para aquellos agentes, independientemente del cuerpo al que pertenezcan, que se creen que por llevar un uniforme son más importantes que el resto de los ciudadanos y se exceden de manera que su rango de autoridad lo llevan hasta el autoritarismo y la prepotencia, dejando de ayudar al ciudadano y a veces incluso llegando con él a cierto grado de humillación.  Los hay, todos los sabemos; y en los Cuerpos lo saben; esperamos que sean los menos.

Y no olvidemos en estos días a esos “Protes”, a esa Cruz Roja, etc.  que en Cabalgatas, Carreras Nocturnas, etc., están ahí ofreciendo su experiencia y su tiempo libre con todo el gusto del mundo para que todo salga a pedir de boca ¡La Nocturna de Granada os espera en breve!

DEPENDIENTES Y PERSONAL DE COMERCIO

Recuerdo cuando hace años se contrataba personal de refuerzo para fines de semana y fechas como las que estamos viviendo ahora (gente joven, estudiantes, etc.) y aunque en cierto modo se sigue haciendo, la verdad es que las empresas, sobre todo las grandes marcas y superficies comerciales, tiran de su propio personal quienes trabajan con bastante intensidad durante puentes y festivos, de manera incansable.

En relación a este aspecto existe mucha controversia y no voy a entrar a debatir sobre ello, pues la entrada es larga de por sí y ello daría lugar tal vez a otra, pero lo que sí quiero destacar es que, ya que “están a nuestro servicio Domingos y festivos incluidos”, y aunque las voces en contra de esta situación son muchas y altas pero precisamente estos días los centros comerciales están a rebosar (cuanto menos, contradictorio ¿no?), debemos tratar con educación y con respeto al  personal que trabaja en estos lugares, que además de esas horas que trabajan de más (que se las pagarán, espero) tienen que aguantar carros y carretas por parte de compradores descontentos, prepotentes o maleducados.

No quiero olvidarme del pequeño comercio y de las personas que a diario levantan sus persianas para procurar el bienestar de sus familias; un comercio que casi está desapareciendo pero que aún se sustenta y en el que hay que fomentar las compras, también las del comercio local en el que se pueden encontrar verdaderas joyas en muchas ocasiones.  Estos trabajadores se ven obligados con frecuencia a seguir la huella de las grandes superficies y abrir en momentos intempestivos para poder llevar adelante sus negocios.

PERSONAL DE RESTAURACIÓN, HOSTELERÍA Y TRANSPORTE PÚBLICO

los que tienen que servir cena

Viniendo precisamente de la comida de Navidad del colegio en el momento de repensar esta entrada y aunque en la imagen en la que me fijara fuera en la furgoneta de atestados de la Policia Local, era inevitable el acordarme de esas personas cuya labor está destinada, sí o sí, a nuestro disfrute gastronómico, turístico,o a trasladarnos de un lado a otro independientemente de la hora que sea.

Supongo que algunos de vosotros, lectores, trabajáis actualmente en este sector o, como yo, lo habéis hecho de forma transitoria; muchos de nosotros, en los tiempos estudiantiles, hemos intentado ganarnos un sueldo trabajando como camareros; por supuesto que yo, a mis diecinueve/veinte años, para poder costearme la Erasmus insuficiente, también lo hice y por eso sé de lo que hablo en primera persona. 

En Navidad, aunque los días siguen teniendo 24 horas, da la impresión de que se intensifican, y parece que quisiéramos exprimirlas.  Son momentos en los que queremos disfrutar de los amigos y familiares a los que no vemos con frecuencia y, dado que nuestro país se caracteriza por una fuerte socialización alrededor de la comida, solemos hacerlo frente a un café, un almuerzo placentero o una buena merienda; eso, junto con las típicas comidas de empresa, hace que bares, restaurantes y otros locales similares se encuentren estos días hasta arriba de gente. 

Y en estos lugares, la barra es la separación física entre el que disfruta y el que tiene que hacer que el otro disfrute, en este caso con lo que se sirve.  Éste último (o última) debe atenerse al viejo dicho que nos recuerda que “el cliente siempre tiene la razón”, aunque no siempre sea así.  Y a veces, parece que con ese afán de disfrutar nos olvidamos de que los trabajadores también se merecen un respeto. La última la vi hace unos días, cuando una familia exigió de muy malas maneras a un camarero que le pusieran una estufa en la terraza o de lo contrario se marcharían; el muchacho la puso sin rechistar ¡pero eso no debe ser así!

CONCLUSIÓN: DISFRUTAR, RESPETAR…AGRADECER

Rara vez nos paramos a pensar en que esas personas que nos atienden, con mayor o menor agrado o dedicación pero que sí, “que nos sirven”, tienen, como hubiera dicho Unamuno, su intrahistoria, sus circunstancias personales como las de los que estamos disfrutando, desconocidas para nosotros pero su vida, sus historias. 

Y si decimos siempre que la Navidad es el momento – creas o no creas, te guste más o no – de disfrutar con la familia y con los amigos, y ellos no lo están haciendo porque están a tu disposición, mi opinión personal es que cuanto menos, hay que tratar a estos sanitarios, policias, voluntarios, dependientes, conductores, recepcionistas, camareros…¡con toda la educación y el respeto posible ya que, por su trabajo hacia nosotros dejan de hacer lo que a todos nos gusta, disfrutar de los nuestros!

Y mi consejo para estas personas es que siempre disfruten de cada minuto que tengan libre, porque si bien es necesario y mucho, el trabajo no es lo primero en la vida; lo primero son las personas a las que amas y cada minuto que dejes de aprovechar con ellos es un minuto de vida perdido.

 

¡Extensa pero necesaria esta entrada!

La gratitud en silencio no sirve a nadie (G.B. Stern)

 

 

 

 

 

 

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