Leyendo las 50 sombras…¡las de Gregorio! (o «desmontando a Christian Grey»)
Familia, Libro, reseña literaria

Leyendo las 50 sombras…¡las de Gregorio! (o «desmontando a Christian Grey»)

He dudado mucho acerca del título de esta entrada, así que he decidido combinar los dos posibles para recrear las dos ideas en una sola.
Sí, acabo de leer un libro que, de tener tiempo, se leería en un ratito, pero como mi tiempo hoy en día es escaso y mis esperas de sala ya no son lo que eran (yo solía leer mucho en esos momentos en los que era o las revistas del médico, de la peluquera, etc. o tu propio libro…o incluso jugar a los Sims, ¡qué tiempos!) tengo muy poco tiempo para leer.
¡Christian, Christian!;por mucho que algunas de mis amigas y conocidas te quisieran hacer un monumento y colgar de él, cual reliquias, tus esposas y tus fustas…a mí terminarme la trilogía (y sobre todo el tercer libro ) y liberar las cincuenta sombras, iba a decir que me ha costado sangre, sudor y lágrimas, no, eso no…pero armarme de paciencia pues sí.  No voy a desvelar historias porque aún habrá quien no lo haya leído…pero que vamos, que si esto es el «porno para mamás», leída una trilogía, leídas todas.  Además, si yo fuera Stephanie Meyer como que le habría puesto una demanda a E.L. James porque entre los lugares en donde transcurre la acción y la creación de unos personajes femeninos que se pasan el día poniendo los ojos en blanco y mordiéndose el labio…medio que la segunda plagia a la primera (que conste que he leído y he visto la saga «Amanecer»…pero al menos me ha entretenido más; como os decía antes, con las «Cincuenta Sombras Liberadas», al que había ya que liberar más bien era a mi Kindle, que más que en un objeto liviano de culto tecnológico se me había convertido en una losa.

El caso es que yo, ni encuentro a Christian ni me gustaría encontrármelo, porque por muy fenómeno que sea con la vainilla (será que yo prefiero la straciatella de Los Italianos*)…A mí quien me diga que un hombre tan obsesivo, controlador, posesivo, etc. es la octava maravilla del mundo…pues como que no.  Bueno, no me importaría cruzarme con él por la calle, pero como últimamente sólo voy controlando que a mi bebé no le dé mucho el sol pues podrían pasar cinco o seis juntos, y hasta el de la Cocacola light de las once y media (¿recordais ese anuncio?), que no creo ni que me diera cuenta de quien pasaba a mi lado.

A Christian no lo encontramos porque como diría la autora del libro que leo ahora, Rosella Callabró, el «homo greyensis» en su conjunto  es difícil de encontrar (¡Menos mal, sigo diciendo!)…para la realidad ya tenemos a Gregorio (o Pepe, Juan, Antonio, jeje, el que cada una tengamos cerca con sus pros y sus contras, claro).

Gregorio (Gigio, como el topo, ¡jeje! en italiano) es la antítesis de Grey…pero tampoco me lo quiero imaginar un estilo a Homer Simpson, no.  La verdad es que la autora cae bastante en la exageración para tratar las sombras de Gregorio y exponerlas una a una, pero tampoco se aleja mucho de ciertas realidades.

Tenemos también el personaje de Lola ¡el contrapunto de Anastasia! Si bien cada vez que Anastasia y Christian mantienen un encuentro de los suyos se crearía energía eléctrica para encender Madrid y sus barrios durante un año entero, Gregorio y Lola tienen algo que a estos no se lo he encontrado aún ¡y es que se ríen juntos a pesar de sus desencuentros!

El libro desentraña una a una las sombras y compara esa perfección que rodea a Christian con la realidad de Gregorio; no quiero adelantar contenidos, pero hay algunas que tienen bastante sentido…como la perfección del ático del Sr. Grey comparada con el piso de dos dormitorios de Gregorio y Lola; por cierto, ahora que lo pienso, si el Sr. Grey tiene un ático gigante que es dúplex o triplex, con habitaciones y baños de todo tipo, una cocina de diseño y unas vistas fantásticas a Seattle (¡anda, el mismo sitio donde los vampiros campan a sus anchas en «Eclipse», qué casualidad, no hay más ciudades en EEUU!) y sólo nos habla de una persona de servicio doméstico, la Sra. Jones…¡esa mujer debe estar desriñonada la pobre! (pero cómo me decía mi madre cuando era pequeña y en la tele aparecía alguna escena de sangre, «Es película»)…yo también quisiera que mi vida fuera película y tener en ella a la Sra. Jones, claro.

Sinceramente, no va a ganar el Nobel de Literatura pero para el verano es una lectura entretenida, los personajes un tanto exagerados pero ahí está la gracia, en la comparación de la perfección de Grey…¡zzzz! (buscando la perfección de este señor) y la cotidianeidad de Gregorio.

Por cierto, ahora que lo pienso, E.L. James se va a quedar sin gallina de los huevos de oro si la trilogía termina aquí; tendría que hacer como su «amiga» (o no) la creadora de la saga «Crepúsculo» y hacer una cuarta parte por ahí perdida…yo le propondría hacer una especie de «Arriba y abajo» (aquella serie de la BBC en la que se hablaba de la vida de los señores de la casa y su servidumbre) que tuviera como protagonista a la incansable Señora Jones y a Taylor, el guardaespaldas de Grey, a ver qué nos contaba; ¡ah, y yo creo que en las Cincuenta Sombras Liberadas nos falta un último aparte del que tiene…que versaría sobre «Cuando Grey se convierte en Gregorio»

Disfrutad del verano, y leed, que de sobra conoceis los beneficios de la lectura.



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1 Comment

  1. Interesante Eli , estoy contigo yo he comenzado a leerlo por curiosidad y creo que no lo terminare , encuentro que no me aporta nada. un beso

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