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¡Gracias a quien mira bien a mis hijos! (Experiencia personal en un restaurante de Granada)

En muchas ocasiones, en prensa y a través de las redes sociales, nos encontramos denuncias de locales donde no se nos ha servido bien o donde el personal nos ha tratado con cierto desdén, algo que cada día se ve con más frecuencia; lo raro es encontrar que alguien felicite públicamente a otra persona que le ha prestado un servicio, o que se le dé las gracias, tal vez por la sensación de que “es su trabajo y lo tiene que hacer”; pronto olvidamos que todos estamos al servicio de todos.  Pero cuando una persona, aparte de hacer bien su trabajo, es agradable y atenta, tenemos el deber de agradecerle su gesto y felicitarle; y a eso he venido en este ratito, a aprovechar mi lugar público para hacerlo.

Esto que os voy a contar me ocurrió el Domingo 4 de Noviembre en un lugar bien conocido por los granadinos, en su local de más reciente apertura.  Hay lugares que no necesitan publicidad porque son de esos “que has visto toda la vida a tu alrededor”; de pequeña, más bien en la carretera que desde Granada conduce a Jaén y a Madrid, pero se ha expandido tanto que ya incluso en la capital cuenta con dos restaurantes, uno en la calle Arenal y otro, que sí he visto, en la calle Montera. Se trata de “La Cueva de 1900”. 

Es un lugar donde disfruto mucho tanto de su gastronomía como de cierta tranquilidad cuando, por ejemplo, me siento en su amplia terraza de Torre de la Pólvora o en el que ocurrió lo que os quiero contar, cercano a la casa donde me crié, mi hogar familiar.  Pero para saber mi opinión sobre los restaurantes, os remito a ésta que vertí, hace ya seis años, en Tripadvisor.

Momentos de espera y café caliente en la terraza de Torre de la Pólvora

 

De celebración

Ese día, para finalizar el puente de todos los Santos, despedíamos a unos familiares que habían visitado Granada durante el puente.  Como sabemos que “La Cueva” no falla, y además la experiencia con el local de Avda. de la Constitución 39 es siempre buena, optamos por organizar una comida allí.  Yo suelo acudir a este local principalmente para desayunar cuando tengo que hacer gestiones cerca, o para hacer tiempo mientras espero a alguien, pero no había acudido nunca hasta la fecha con mi pequeña.

La pequeña Ely, sin etiquetas, pero tan especial que nuestra vida gira en torno a ella; a mis dos hijos, por supuesto, pero Fernando vuela casi solo y Ely necesita siempre de mis alas ¡y para eso estamos! Pues en esta ocasión nos acompañó y como ella ya había comido previamente, se dedicó a disfrutar de la familia, sabiéndose siempre la niña mimada de la reunión; ese día se portó excepcionalmente bien y la verdad es que hasta ahí, todo estupendo; pero es que después de ahí, aún mejor.

Momentos emotivos

Mientras que yo disfrutaba de mi comida (¡es que allí se disfruta de veras!) de pronto me di cuenta de que uno de los camareros que estaba atendiendo nuestra mesa, se había agachado a la altura de mi hija (¡bien hecho, por cierto, a los niños hay que dirigirse a su nivel!) y estaba hablando con ella de manera muy cariñosa y amigable.  No es la primera vez que nos ocurre algo parecido, aunque pasa escasamente y cuando algo de esto acontece, sabemos que la persona que está tratando con la pequeña vive de cerca algún tipo de discapacidad.  Aunque luego supe que no era precisamente el caso, pero el momento se había llenado de empatía.

Estas cosas me llenan de alegría.  Porque siempre digo que todas las personas deberían tener cerca a alguien con discapacidad para tener una mayor empatía y más capacidad de ponerse “en el lugar del otro” ; de no pasar al lado del “carrito” e ignorar a la persona con discapacidad o, lo que es peor, compadecerlo (y creedme que lo que más me duele en este mundo y con estas, mis circunstancias, es que nos compadezcan a mí o a mi hija, sobre todo personas de las que no te lo esperas.  Podéis leer mi opinión al respecto y mi forma de afrontar la discapacidad en casa en esta entrada).

No fue la única vez en la que David Alcalá, camarero de “La Cueva de 1900” de Avenida de la Constitución 39 en Granada, se acercó a mi pequeña y se puso a hablar con ella con mucho cariño, de tú a tú; y mi hija, que no suele hablar con desconocidos pero precisamente el don de la palabra no le falta, sonreía sin parar agradeciendo esas muestras de cariño.  Ya a raíz de ese momento otros compañeros se acercaron (y la niña encantada de que le dieran juego, pues es lo que ella demanda continuamente, juego y atención).

Momentos que son de agradecer

A todos los miembros de mi familia nos causó una gran sensación de ternura, pero sobre todo de agradecimiento, pues mi hija es igual de importante que cualquier otro niño, pero eso no todas las personas lo ven.  Normalmente lo hacen las persona que trabajan en el entorno de la discapacidad, algo que he comprobado a lo largo de estos años, pero no es muy común encontrar a gente así por la calle ¡y creedme que emociona! ¡Ojalá el mundo estuviera lleno de Davides, pero mientras que no sea así cada vez que encontremos a una persona como él, tenemos que seguir pensando que a pesar de todas las barbaridades que ocurren en un mundo como el nuestro, aún sigue habiendo gente con buen corazón!  A su empresa se lo he dicho ya, que aparte del aspecto de la calidad de sus productos tienen que valorar al personal que trabaja para ellos porque todo es un conjunto para alcanzar el éxito.

¡Gracias!

Gracias por leer esta entrada express, pero no quería que pasaran muchos días entre lo que ocurrió y la publicación de la misma. No dejéis de cuidaros y de cuidar a las personas que tenéis alrededor, pues lo bueno que hagáis siempre es lo bueno que os lleváis con vosotros.

 

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4 Comentarios

  1. Me pareció muy emotivo tu relato, me alegra que haya personas aún por el mundo que tengan ese tipo de detalles y empatía. Debió ser un día muy emocionante a la par que bonito!! 😉 Sigue disfrutando!!

  2. Las cositas de Sole dice:

    Es muy bonita la experiencia que nos estas contando, aun quedan perdonas que valen la pena en este mundo, aunque todos deberiamos de ser asi… nunca se sabe si podriamos pasar por una situacion parecida… Me alegro mucho por vosotros de que hayais sido tan bien atendidos!

  3. Manifiesto de Arte dice:

    Hola Ely,
    Francamente me parece genial que hagas una entrada para comentar tu experiencia. Lo que tu haces es de agradecer, por la persona que se portó tan bien con tu hija y por todos los demás porque das ejemplo de cómo hemos de comportarnos.
    Cualquier gesto de amabilidad debe ser correspondido con otro igual, y tu además de hacerlo el día que ocurrió, lo haces aquí con todos nosotros.
    Bravo por el camarero y Bravo por ti !!!!

  4. meygon19 dice:

    ¡Hola!
    Pero que bueno que hayas tenido esa experiencia tan bonita, hoy en día es muy difícil encontrar personas que desempeñen bien su trabajo es como un lujo encontrarlas.
    Que bueno que te toco ese lujo con tu familia.
    saludos

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