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Escuela también en verano para l@s niñ@s…¿a favor o en contra? Escuelas de verano

De nuevo os traigo una entrada antigua, pero de esas que siempre están de actualidad, sobre todo en el momento en el que nuestros pequeños comienzan sus vacaciones escolares; escribí esta entrada hace cinco años y aunque las circunstancias han cambiado, mi opinión sigue siendo la misma al 100%; si queréis saber cuál es ¡Seguid leyendo!
escuelas de verano

La respuesta en este caso es…depende, claro, aunque dada mi situación actual y la de mi hijo…me definiré más tarde a lo largo de la entrada.

Cuando yo era pequeña no existía este tipo de iniciativas, tal vez porque no había tanta necesidad o concienciación sobre la conciliación de la vida laboral y familiar (que queda mucho, ¡pero que mucho! por avanzar en este sentido). Llegado el periodo estival, eran tres las opciones que los niños y niñas de la década de los 80 teníamos a nuestro alcance: la primera y más extendida era hacer poco más que descansar; la segunda, para aquellos que tenían el infortunio de suspender alguna de las materias del curso en cuestión, era la de acudir a una academia para prepararse para los exámenes de Septiembre (yo misma en dos ocasiones, y en las dos por esa falta de entendimiento que me enfrentaba al razonamiento lógico-matemático; curiosamente, las entendía mejor en la academia que en el colegio); y la tercera para los más afortunados era aquella salida a los Campamentos de Verano , que normalmente eran conocidas como “Colonias”, para disfrutar de una quincena fuera de casa rodeado de compañer@s de la misma edad (en aquellos Campamentos del verano del 86 en la Granja Escuela “Huerto Alegre” salió a flote la “mamitis” que yo padecía; lo malo de ello es que tenía ya 12 añazos pero…una madre siempre es una madre,¡claro!).

Pero con el paso del tiempo y los cambios sociales que al mismo se han ido asociando , han ido surgiendo iniciativas para llenar de contenido el verano de los escolares en su tiempo vacacional a la vez que los padres y/o madres podemos seguir con nuestra labor diaria (como maestra , estoy un poco cansada de escuchar a las madres, cada vez que por imposición de la Administración  los centros contamos con un día de libre disposición, eso de “¡qué bien vivís!”…¡Ojo! ¡que yo no me invento ni las fiestas ni las vacaciones!).

De un tiempo acá proliferan los Campus de Verano, urbanos o no, en recintos deportivos y gimnasios, las Escuelas de Verano promovidas por Ayuntamientos y/o AMPAS y otros tipos de eventos destinados a niños y niñas en este tiempo caluroso. Incluso los Clubes de Fútbol crean sus Campus para captar futuras promesas.  Por supuesto que las Academias siguen teniendo su auge, pero están destinadas principalmente al aprendizaje de las Lenguas Extranjeras y a la recuperación de materias especialmente para alumn@s mayores.

Las Escuelas de Verano se diferencian de la escolarización formal que se da durante el curso en que, aunque sirven de repaso, se promueve principalmente la actividad lúdica.  No hay lugar ya en la geografía, al menos en la andaluza, en la que no se organice este tipo de actividades.  Como decía antes, sirven para que las familias puedan conciliar la vida laboral y familiar, aunque cada vez son más las que llevan a sus hijos a este tipo de actividades a pesar de que en la casa haya alguien que no esté trabajando (De ahí el título de la entrada, porque esto da pie a la reflexión…¿Deben los niños seguir “cargados” de trabajo y actividades durante el verano? ¿No es suficiente con el trabajo a lo largo del curso? Pues no hay una respuesta absoluta a estas cuestiones ya que depende de varios factores).

Hasta hace un par de años yo me mostraba enemiga de estas actividades en el sentido de que si los padres y/o madres estaban de vacaciones, como es mi caso en verano, no entendía que llevaran a sus hijos e hijas a estos eventos. No comprendía cómo, estando en casa, era necesario en cierto modo “desprenderse” de los niños y “cansarlos”,  además.  El tiempo ha pasado y me he dado cuenta de que estaba en cierto modo equivocada, sobre todo cuando no es ya una decisión propia, ya que para ello se habría de tener en cuenta la opinión del niño o niña y en mi caso, yo lo he hecho.  Opinión que no tiene que ser determinante a la hora de decidir que el niño acuda o no, pero que sí que puede influir.

Mi hijo Fernando y yo ya habíamos hablado acerca de la posibilidad de que este verano acudiese una quincena a la Escuela de Verano, no más por no ser necesario y no cansarlo tampoco.  Volviendo a lo que hablábamos antes, en verano no sólo no trabajo sino que actualmente estoy disfrutando del permiso por maternidad (Eran otros tiempos, ¡jeje!).  Pero veía necesario un poco de entretenimiento extra aparte de lo que pueda tener aquí en casa.  Precisamente por eso, él no tuvo problema ninguno y decidimos que lo haría la primera quincena de Agosto.

Sin embargo  la oferta del Ayuntamiento para este verano no se quedaba ahí, ya que a la par publicitaba la Escuela de Verano Multideportes para el mes de Julio.  Los que nos conocéis, sabéis que a mi hijo Fernando le apasiona el fútbol (los deportes en general, pero en concreto éste).  Le hizo tantísima ilusión que no pude evitarlo y lo matriculé para la primera quincena.  Para mí el hecho de que practique deporte sólo por pasarlo bien es esencial y él así lo hace.  Pero lo mejor no es eso (me refiero siempre pensando en él, que mi bolsillo y mis “madrugones” lo sienten) sino que a punto de terminar la quincena, no quería dejar la Escuela, así que en ella sigue para terminar el mes completo.  Una actividad centrada en su interés,lo ideal.

Irá, en efecto, a la Escuela en Agosto, pero terminamos el mes de Julio encantados de la vida:  Cuando lo recojo viene cansado pero feliz, come bien, duerme la siesta, luego disfruta de su tarde de piscina y por la noche descansa muy bien. 

En conclusión, la decisión de llevar o no a los hijos a este tipo de actividades es muy personal; por supuesto que es lo más indicado para aquellas personas que tienen que hacer encaje de bolillos para conciliar la vida laboral y familiar, pero también es muy importante que el enfoque de las actividades que se hagan sean del interés del niño o la niña . En el caso de las familias que en verano estamos en casa lo dicho, decisión de cada uno, pero es interesante procurar al niño o a la niña un entorno de actividades variadas en verano, sin sobrecargarle, y éstas pueden ser muy adecuadas siempre que estén organizadas desde un punto de vista lúdico.

Por hoy ya me he explayado un ratito, espero que la entrada os haya resultado útil y/o entretenida.

abierto por vacaciones

PD: Jamás habremos de olvidar a las abuelas…pero no debemos olvidar que ellas tienen su vida, que podrán estar a nuestra disposición pero sólo eso, no debemos abusar de la misma.

Y a día de hoy…ha disfrutado de las ediciones anteriores de la Escuela Multideporte, de la que, si me leeis a nivel local, os dejo información AQUÍ.  Este año, dado que ha empezado a jugar al balonmano, ya ha estado en el campamento de día de su club y ahora se prepara para un reto distinto, animado más por que va a compartirlo con unos buenos amigos, el programa “Verano con Ciencia” del Parque de las Ciencias ¿Recordáis que os hablé de este lugar en la entrada que publiqué sobre Granada? .  Os dejo el vídeo de la segunda semana de esta actividad.

Os deseo finalmente que disfrutéis mucho de este verano que, de momento, no está siendo demasiado caluroso por lo que se está agusto.

 

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1 Comentario

  1. Para mí lo más importante es lo que has dicho "en interés del niño y contando con su opinión". No se trata de si es bueno o malo, de si está bien o mal, necesario o no… se trata de hablar con el niño (si es que es una opción más y no una "obligación" impuesta por las circunstancias!), preguntarle qué quiere y decidir como familia.

    En mi caso Valeria es muy pequeña pero su guardería ofrece Julio y Agosto abiertos. Yo estoy en mi ultima recta de embarazo y la verdad es que jugar con la peque ya es un sobreesfuerzo descomunal y además le pregunté a ella qué quería si quedarse en casa con mami o ir a la guarde y ella me dijo "a la guarde con los amijitos!!" Ella viene de la guarde contandome mil cosas, contenta y feliz de haber pasado la mañana con sus "amijitos" del cole. Entonces es cuando se que no me he equivocado y que, el hecho de que mi hija vaya a la guardería en verano no es un suplicio, sino una opción que ha decidido ella.

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