feliz años
Experiencias, Navidad, Personal, Recuerdos.

EL BALANCE DE 2018 ¡Y FELIZ AÑO NUEVO!

A lo largo de los días previos a escribir esta entrada, he venido leyendo a personas que, a través de las redes sociales, en especial de Facebook y de Instagram, han hecho su balance de 2018, estando por lo general la gente contenta aunque había opiniones de todo tipo; yo misma hice un directo en Instagram aunque no me gustó demasiado y lo eliminé, porque me pareció un tanto pesimista; no, mi 2018 no ha sido para tirar cohetes pero tampoco para ponerse a llorar, por lo que lo eliminé.

De cualquier modo, por una parte mi día 31 de Diciembre fue totalmente una montaña rusa de emociones: desde sentirme mal al despertar hasta disfrutar a tope a mediodía en una comida familiar aunque incompleta por faltar gente, hasta volver a una sensación de nostalgia por otras Nocheviejas mejores.  Y por otra, no sé realmente si os interesa conocer cuál es mi balance.  De todas formas, escribirlo me sirve de catarsis por lo que he decidido hacerlo.

A nivel personal

feliz año nuevo

2018 no empezó bien; cuando digo que arrastraba «fantasmas del pasado» me refiero al cambio radical que dio nuestra vida a nivel familiar -y no voy a entrar en temas demasiado personales porque no suelo hacerlo – a raíz del accidente laboral que sufriera mi marido a mediados de 2017.  Hemos tenido que adaptarnos y readaptarnos a una nueva forma de vida, como pareja y como familia, con sus pros y sus contras, pero para mí, personalmente, las consecuencias no han sido buenas y lo tengo que sobrellevar como bien puedo a veces. A ello se le suma la situación de mi pequeña, a la que veo avanzar , sin duda, pero de manera muy lenta.  Hay veces en las que me gustaría irme a la cama y despertarme y que mi vida hubiera girado 180º, pero eso no es así, los cambios aunque lentos son a base de TRABAJO y  TRABAJO y es con lo que tenemos que continuar mal que nos pese.

Laboralmente

feliz año nuevoA nivel laboral no podría quejarme, aunque en este centro suelo encontrarme siempre «entre la espada y la pared», pero parece ser que el curso pasado, el que terminó en Junio, no fue excesivamente complicado.  Fui tutora, tuve un grupo de 4º muy bonito , di como todos los años el inglés de 4º de Primaria y, a pesar del exceso de burocracia en el que vivimos inmersos los maestros y maestras, todo terminó bien (sin duda mejor que el curso anterior en el que aquel final coincidió con el accidente y los días de hospital de Fernando, mi marido…y con otros asuntos que no quiero recordar ni siquiera).

En este presente curso tuve que tomar decisiones para poder conciliar trabajo y familia de la mejor manera posible, lo que ha conllevado que me acoja a una reducción de jornada «por hijo con enfermedad» (¡No, mi hija no está enferma pero sí tiene una condición recogida en el anexo!), en concreto de un 50% que me permite llevarla y traerla a sus colegios (en otro momento os hablaré de su modalidad de escolarización combinada) y tener un poco de tiempo para «respirar» e incluso dedicárselo a esta mi afición, el blog, el canal y las redes sociales.  Aún se me queda un poco corto así que para cursos posteriores tengo la intención de aumentar dicha reducción

En otros aspectos

La verdad es que a lo largo de este año no he tenido cerca pérdidas importantes, aunque sí ciertos sustos con enfermedades de familiares.  No ha sido un año de excesivos sobresaltos como el anterior, pero tal vez la palabra que lo pueda definir en ocasiones sea DESASOSIEGO.

Mis hijos han cambiado el niño de etapa educativa y de centro y la niña de centro y de modalidad. El tema de la niña hay que verlo curso por curso pero lo que me da miedo del niño es la etapa que comienza, la ya adolescencia y todo lo que conlleva.

He conocido a gente que se ha convertido en importante en mi vida y he reforzado amistades que existían previamente. Eso, para mí que soy persona de muchos conocidos pero amigos, contados con los dedos…de las dos manos, es algo importante.  Y he encontrado por el camino de 2018 verdaderas casualidades que si bien no pueden denominarse como una amistad, sí que le han dado un toque de optimismo y alegría a mi vida y que me gustaría seguir teniendo cerca en el año que ya sí que ha empezado para seguir disfrutando de esos ratos de alegría.  Si podrá ser o no, solo el tiempo lo dirá.

Y en 2019…

A 2019 le tengo que dar una oportunidad.  Porque hay que intentar poner remedio a las fisuras que se han quedado ahí, en 2018; pero que si finalmente no tuvieran arreglo, pues habría que dejarlas fluir y no hacer un drama de ello; pero al menos, hay que intentarlo.

Tengo un objetivo que, si bien es el mismo de los últimos años, para este viene reforzado:  Dedicarme a buscar los recursos necesarios para que mi hija pueda avanzar y progresar, porque lo que está muy claro es que lo único que cae del cielo es la lluvia, nada llega solo y hay que moverse para alcanzar logros.  Así que eso es lo que voy y lo que vamos a hacer; ¿próxima parada? ¡Therasuit! (¡Vaya palabra para quien no sepa de qué hablo!). No hay nada milagroso, lo sabemos, pero nadie habla mal de esta terapia intensiva por lo que seguro que, al menos, se logra estabilidad, fuerza, mejoría…¡lo que necesito incluso para mí misma!

Por cierto, si queréis colaborar conmigo en este sentido, os invito a pasaros por el grupo de Teaming que he creado para ella, donde os explico un poco cuál es nuestro objetivo y podéis ayudarnos por una mínima cantidad, tanto que ni vuestra cuenta corriente se va a enterar, pero «muchos pocos suman mucho»

https://www.teaming.net/ely-nuestragrancampeona

Espero que vosotros y vosotras empezarais vuestro 2019 con buen pie.  Como veis, mi 31 fue una auténtica montaña rusa pero ya, a día 3, en frío, he decidido sonreir a 2019 ¡Feliz año para todo aquel que me lea!

 

 

 

¡Forma parte de esta comunidad! ¡No te pierdas nada!

historiasdeely.es

You may also like...

Popular Articles...

SI TE APETECE, DÉJAME UN COMENTARIO, SIEMPRE CON RESPETO