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“Tres veces tú” ¿Y un final feliz?

“Tres veces tú” ¿Y un final feliz?

O mal gestionado en mi opinión, pero una forma de decidir un final poco acertada.

Federico Moccia (n.Roma, 1963)

Hace dos semanas, mientras conducía, escuchaba en la radio el programa “Yu, no te pierdas nada” en el que Dani Mateo entrevistaba al autor Federico Moccia acerca de su última novela “Tres veces tú”. Ésta suponía la conclusión del triángulo entre Step, Babi y Gin, que comenzara años atrás con la relación entre los dos primeros en “A Tres metros sobre el cielo” y su ruptura, continuara con el posterior encuentro -y desencuentro- de Step con Gin y la presencia, siempre directa o indirecta, de la caprichosa Babi.


Step (Riccardo Scamarcio) y Babi (Katy Saunders)
Tre metri sopra il cielo (2004)

El primer libro se publicó en 2002 aunque fue bastante más tarde cuando, tras haber oído hablar del mismo, me enfrasqué en su lectura (¡añoro los tiempos en los que podía leer de una tacada, tardes al sol tumbada en la piscina y noches que no obligaban a madrugar al día siguiente!).  Reconozco que, sin ser una gran obra literaria y estar enfocado sobre todo hacia un público adolescente, el argumento enganchaba y era necesario saber cómo terminaba. La historia del tipo duro, producto de gimnasio de sótano, que no duda en usar los puños ante la más mínima amenaza y al que no le importa tener denuncias por ello, y la niña “pija” y caprichosa, con unos padres conservadores en extremo, no tenía visos de acabar bien.  Todo ello, en Roma.



Step (Riccardo Scamarcio) y Gin (Laura Chiatti)
Ho Voglia di te (2007)

El segundo libro apareció en 2006; a pesar de haberse alejado durante dos años de Roma, la sombra de Babi sigue siendo larga para un Step (que, por cierto, procede de Stephano) más reformado quien, por una casualidad ( ¡o no!) conoce a Gin, una joven totalmente opuesta a Babi y con quien, casualmente coincide también en temas laborales ya que en este libro se cambia el escenario de las carreras ilegales de motos (aunque también aparece alguna) por los de los teatros en los que se graban programas de televisión. Tras una serie de sucesos, y Babi siempre presente de una forma u otra, Step termina solo y con un final abierto, el cual pedían una y otra vez los seguidores de las historias de Moccia mientras que él seguía ideando otros personajes y lugares, como los de “Perdona si te llamo amor” o “Carolina se enamora”.


Este segundo libro sigue la misma línea que el primero, ya que ambos se convierten en una guía turística de la ciudad (dando lugar incluso al libro llamado “Perdona pero quiero irme a Roma contigo”) en la que los lugares por donde transcurren las historias de los protagonistas y los personajes secundarios son reales.  Hay que decir que fue a partir de la
publicación de este libro cuando surgió la costumbre de que los enamorados cerraran un candado en una de las farolas y lanzaran la llave del mismo al fondo del Tíber para jurarse el amor eterno, costumbre desterrada desde 2012 ya que en un par de ocasiones la farola sufrió algún percance.  Aunque no hay que alejarse mucho del lugar donde cada uno vive para encontrar el candadito de turno.

Ambos libros han tenido su versión cinematográfica, curiosamente tanto en su país original como en el nuestro.  Personalmente yo prefiero las versiones italianas, protagonizadas por Riccardo Scamarcio como Step, Katy Saunders como Babi y Laura Chiatti como Gin.  Cuando leemos un libro lo situamos donde ocurre, no en una ciudad a casi 1500 kilómetros y con nombres distintos, por lo que aunque la historia sea la misma, ¡donde se ponga el Coliseo que se quite Barcelona!  Sin embargo, parece que el propio Moccia prefiere las versiones españolas.

Aquí tenéis el vídeo de Tiziano Ferro “Ti scatterò una foto”, ya que el fondo musical de los libros y la banda sonora de las películas cobran importancia en la obra de Moccia.  Aparecen continuas referencias a la música que escuchan los protagonistas y varios de los momentos estelares van acompañados de las cancionces del de Latina.


Ti scatterò una foto English Translation – Tiziano Ferro from englishfortzn on Vimeo

Moccia, en 2016, por fin decidió darle un final a la historia, el cual podrá gustar a unos y a otros no.  No, a mí no me gusta, me causa incluso desasosiego pero no quiero hacer ningún spoiler.  Sí que puedo decir que han pasado algo más de seis años desde el final de “Tengo ganas de ti” y que encontramos unos personajes ya más maduros  (¡o no , porque no a todos los veo así), cercanos a la treintena y que han adquirido una situación social y laboral muy buena (alejada incluso de la realidad).

El libro comienza con situaciones un tanto previsibles, se sitúa en la actualidad a pesar del desfase de años y presenta algunos anacronismos.  Es cierto que conforme avanza la narración esa previsibilidad se va quedando atrás y empieza a darnos sorpresas, lo cual provoca que sea necesario seguir leyendo para descubrir en que van a acabar las mismas.

Yo lo he leído. como suelo hacer desde hace casi cinco años, en formato digital pues para mí es muy cómodo, además, hacerlo en multidispositivo con las aplicaciones de los lectores de Amazon Kindle y de Tagus. En papel, el libro consta de 800 páginas, lo cual no es precisamente un libro de bolsillo, pero de esas páginas, hay bastantes que están de más en la historia.

Los protagonistas de las versiones españolas,
Mario Casas (Hache en vez de Step), María Valverde
(Babi) y  Clara Lago (Gin)

Ya en el principio del libro se nos anuncia a que se dedica Step y se nos habla de su éxito.  Pero los lectores no tienen interés en conocer los detalles del trabajo que ocupan ¡alrededor de la mitad de las páginas! Aparecen personajes nuevos que establecen relaciones, centradas en el mundo de la televisión, pero el público va buscando una conclusión, no la aparición de nuevas historias paralelas.



Sí que cabe destacar que no se olvidan las historias anteriores de los personajes que acompañaban a los protagonistas desde el primer momento.  Gusta saber cómo acaban las tramas que comenzaban con los padres de Babi, su hermana Dani, Pallina (¡sí! opino que Babi es un personaje caprichoso, frío y calculador y ésta, su amiga, es víctima de todo ello…al igual que Step) o las del padre y el hermano de Step.

El final…inesperado, triste…no, no voy a hacer spoilers aunque parece que Moccia pudo basarse en algún tipo de fanfic para crear ciertos argumentos presentes en su obra pero aunque la obra llega sin duda a su conclusión, la lectura de los últimos capítulos no me deja un buen sabor de boca.  Como le decía hoy a una amiga, si has leído las dos partes anteriores, es casi obligado leer la tercera pero no esperes encontrar un final con fuegos artificiales en el mismo (aunque en algún momento del libro sí que los haya).

En conclusión, la trama y el final del libro no me satisface.

Como siempre, os deseo buena semana y espero que me volváis a leer muy pronto, aunque estamos en la vorágine del segundo trimestre.  


Antes de terminar quería contaros como anécdota que, en una ocasión, en uno de mis veranos en Cádiz, el GPS nos perdió y, buscando cierta playa aparecimos en otra de difícil acceso y extrañas mareas en Sanlúcar de Barrameda.  Allí había una villa semiabandonada, aunque tenía alarma por lo que no debía de ser una ruina. Se trataba de un lugar llamado “Villa Marbella”, un lugar aislado del mundo, decorada con motivos marineros.  De repente me vino a la cabeza la casa de la playa de “A tres metros sobre el cielo”.  Me recordó a ese lugar, sí…y a partir de ahí, podéis empezar a leer.

Leyendo las 50 sombras…¡las de Gregorio! (o “desmontando a Christian Grey”)

He dudado mucho acerca del título de esta entrada, así que he decidido combinar los dos posibles para recrear las dos ideas en una sola.
Sí, acabo de leer un libro que, de tener tiempo, se leería en un ratito, pero como mi tiempo hoy en día es escaso y mis esperas de sala ya no son lo que eran (yo solía leer mucho en esos momentos en los que era o las revistas del médico, de la peluquera, etc. o tu propio libro…o incluso jugar a los Sims, ¡qué tiempos!) tengo muy poco tiempo para leer.
¡Christian, Christian!;por mucho que algunas de mis amigas y conocidas te quisieran hacer un monumento y colgar de él, cual reliquias, tus esposas y tus fustas…a mí terminarme la trilogía (y sobre todo el tercer libro ) y liberar las cincuenta sombras, iba a decir que me ha costado sangre, sudor y lágrimas, no, eso no…pero armarme de paciencia pues sí.  No voy a desvelar historias porque aún habrá quien no lo haya leído…pero que vamos, que si esto es el “porno para mamás”, leída una trilogía, leídas todas.  Además, si yo fuera Stephanie Meyer como que le habría puesto una demanda a E.L. James porque entre los lugares en donde transcurre la acción y la creación de unos personajes femeninos que se pasan el día poniendo los ojos en blanco y mordiéndose el labio…medio que la segunda plagia a la primera (que conste que he leído y he visto la saga “Amanecer”…pero al menos me ha entretenido más; como os decía antes, con las “Cincuenta Sombras Liberadas”, al que había ya que liberar más bien era a mi Kindle, que más que en un objeto liviano de culto tecnológico se me había convertido en una losa.

El caso es que yo, ni encuentro a Christian ni me gustaría encontrármelo, porque por muy fenómeno que sea con la vainilla (será que yo prefiero la straciatella de Los Italianos*)…A mí quien me diga que un hombre tan obsesivo, controlador, posesivo, etc. es la octava maravilla del mundo…pues como que no.  Bueno, no me importaría cruzarme con él por la calle, pero como últimamente sólo voy controlando que a mi bebé no le dé mucho el sol pues podrían pasar cinco o seis juntos, y hasta el de la Cocacola light de las once y media (¿recordais ese anuncio?), que no creo ni que me diera cuenta de quien pasaba a mi lado.

A Christian no lo encontramos porque como diría la autora del libro que leo ahora, Rosella Callabró, el “homo greyensis” en su conjunto  es difícil de encontrar (¡Menos mal, sigo diciendo!)…para la realidad ya tenemos a Gregorio (o Pepe, Juan, Antonio, jeje, el que cada una tengamos cerca con sus pros y sus contras, claro).

Gregorio (Gigio, como el topo, ¡jeje! en italiano) es la antítesis de Grey…pero tampoco me lo quiero imaginar un estilo a Homer Simpson, no.  La verdad es que la autora cae bastante en la exageración para tratar las sombras de Gregorio y exponerlas una a una, pero tampoco se aleja mucho de ciertas realidades.

Tenemos también el personaje de Lola ¡el contrapunto de Anastasia! Si bien cada vez que Anastasia y Christian mantienen un encuentro de los suyos se crearía energía eléctrica para encender Madrid y sus barrios durante un año entero, Gregorio y Lola tienen algo que a estos no se lo he encontrado aún ¡y es que se ríen juntos a pesar de sus desencuentros!

El libro desentraña una a una las sombras y compara esa perfección que rodea a Christian con la realidad de Gregorio; no quiero adelantar contenidos, pero hay algunas que tienen bastante sentido…como la perfección del ático del Sr. Grey comparada con el piso de dos dormitorios de Gregorio y Lola; por cierto, ahora que lo pienso, si el Sr. Grey tiene un ático gigante que es dúplex o triplex, con habitaciones y baños de todo tipo, una cocina de diseño y unas vistas fantásticas a Seattle (¡anda, el mismo sitio donde los vampiros campan a sus anchas en “Eclipse”, qué casualidad, no hay más ciudades en EEUU!) y sólo nos habla de una persona de servicio doméstico, la Sra. Jones…¡esa mujer debe estar desriñonada la pobre! (pero cómo me decía mi madre cuando era pequeña y en la tele aparecía alguna escena de sangre, “Es película”)…yo también quisiera que mi vida fuera película y tener en ella a la Sra. Jones, claro.

Sinceramente, no va a ganar el Nobel de Literatura pero para el verano es una lectura entretenida, los personajes un tanto exagerados pero ahí está la gracia, en la comparación de la perfección de Grey…¡zzzz! (buscando la perfección de este señor) y la cotidianeidad de Gregorio.

Por cierto, ahora que lo pienso, E.L. James se va a quedar sin gallina de los huevos de oro si la trilogía termina aquí; tendría que hacer como su “amiga” (o no) la creadora de la saga “Crepúsculo” y hacer una cuarta parte por ahí perdida…yo le propondría hacer una especie de “Arriba y abajo” (aquella serie de la BBC en la que se hablaba de la vida de los señores de la casa y su servidumbre) que tuviera como protagonista a la incansable Señora Jones y a Taylor, el guardaespaldas de Grey, a ver qué nos contaba; ¡ah, y yo creo que en las Cincuenta Sombras Liberadas nos falta un último aparte del que tiene…que versaría sobre “Cuando Grey se convierte en Gregorio”

Disfrutad del verano, y leed, que de sobra conoceis los beneficios de la lectura.