¡Feliz Navidad para todos y todas!

¡Feliz Navidad para todos y todas!

 

No quería dejar pasar estos días sin desearos lo mejor para estas fiestas, una Feliz Navidad; en mi caso las recibo un tanto indispuesta pues parece que uno de esos virus que andan por el ambiente y que, rodeada de niños, no me afectan durante la etapa lectiva, viene a cebarse en la vacacional, ¡pero seguro que en un par de día me encuentro como nueva!

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“Camino sin límites, el documental”: Momentos emocionantes en una gran aventura

camino sin limitesHoy no os escribe la seño ni la compradora; Hoy os escribe la mamá de Ely, que como ya os he dicho en alguna ocasión, le dió con su llegada y las circunstancias posteriores, un giro de 180º a su vida.  Sin duda, ello ha provocado que haya vivido y conocido situaciones y personas que, de otro modo, no habrían llegado a mi vida.  Habrían existido temas a los que le hubiera dado menos importancia, y sin embargo ahora la diversidad funcional es clave en mi día a día. Leer más

A VUELTAS CON…HALLOWEEN (Costumbres de otoño)

…Y no lo quiero ni pensar. ¡Ya se acerca!

Estamos ya hoy, fecha en la que empiezo a escribir esta entrada, a 10 de Octubre.  Me encanta el otoño aunque se niegue a llegar (Curiosamente, hoy me encontraba en un centro comercial  en el que ya empiezan a aparecer las primeras decoraciones navideñas…¡a 33ºC en el exterior!) y recuerdo épocas en las que en estos días el fresco empezaba a llegar.  Recuerdo que en mi primera vivienda en propiedad encendí por primera vez la calefacción un doce de Octubre de hace quince años. Era en el Altiplano de Granada, de ambiente más fresquito que en la capital, aunque la temperatura ahora es la misma.  En estos días,  si no enciendo el aire acondicionado es casi por vergüenza (y para que  Endesa no me “cruja” de paso); y, como dirían los ancianos del lugar “¡cuando yo era joven,  en esta época caían dos palmos de nieve!” Leer más

A VUELTAS CON…LA “TRISTE MATERNIDAD” DE SAMANTA VILLAR

A VUELTAS CON…LA “TRISTE MATERNIDAD” DE SAMANTA VILLAR

Tengo varias entradas en borrador, e iba a escribir un post en mi página de Facebook acerca de este tema, pero se me ha alargado tanto que he pensado que era más propio de un artículo así que aquí os dejo la entrada de la semana, desde el punto de vista de una madre con días más o menos felices, con una vida nada idílica pero encantada con mis hijos. Además, una madre con una pequeña especial que no causa más infelicidad de la que puedan causar los dos pequeños protagonistas indirectos de esta historia.



 “Precioso titular”. Las palabras de la periodista Samanta Villar me indignan de manera profunda, pues un hijo no es un objeto que puedas devolver o descambiar cuando te plazca, un hijo es una continuación de una misma y, aunque a veces nos pese el hecho de la maternidad, porque no todo es idílico, no somos quienes para estar continuamente renegando de la misma o publicar nuestros momentos de infelicidad debidos a la existencia de nuestras criaturas a los cuatro vientos.

Salvo excepciones, hoy en día la maternidad suele ser un hecho deseado y meditado, y no hay que ser futurólogo para saber que la misma cambiará tu vida para siempre. Por supuesto que, desde el momento en el que el test da positivo por primera vez, la vida va dando giros hasta transformarse tras el nacimiento del niño o de la niña. Ya se sabe que todo aquello que se hacía a solas, en pareja o con amigos, pasará a un segundo plano y que lo primero serán siempre los niños, ya que se convierten en una preocupación constante; cuando son pequeños, porque lo son y su dependencia puede cansar (pero no hasta el extremo como en el caso de esta señora) y cuando son más mayores porque el cordón umbilical se va quedando más lejos y con el espacio y tiempo que van pidiendo, la preocupación crece.  Mis hijos tienen cuatro y diez años y la preocupación, sin duda, es distinta pero ahí está, de manera continua.
Pero eso no es infelicidad.  Es un cambio de actitud que, como digo, en la mayoría de los casos se toma de manera consciente, y se asume.  Hay que esforzarse, eso sí, y bajo mi punto de vista, en encontrar el espacio personal, el rincón de una misma en el que pueda realizarse como persona, ya sea aprendiendo idiomas, yendo al gimnasio o realizando cualquier actividad que a cada uno o una le resulte gratificante.  Porque, aunque desde el momento del embarazo y del nacimiento la vida gire alrededor de tus criaturas, creo que es necesario que cada miembro de la familia disfrute de su espacio y de su tiempo, simplemente por salud y desarrollo personal.  Pero se ve que a esta mujer, ya crecida (¡qué suerte poder tener hijos sanotes con esa edad,  a mí con 39 que fue cuando tuve a mi hija me dijeron que “era mayor”! claro que, por mala fortuna, mi salud para llevar un embarazo adelante no es la mejor tampoco). 

Por cierto, comenta también que sin hijos se puede ser una mujer plena; y pienso yo ¿es que el hecho de ser madre es lo que te etiqueta como mujer? La maternidad es una opción, hoy en día más que nunca, pero aquellas mujeres que bien por libre elección o porque no han tenido la posibilidad de ser madres, tienen o pueden tener una vida plena y por supuesto que muy satisfactoria.  Se es mujer porque se es, no porque se es madre. Es cierto que si no tienes hijos la pregunta del “¿por qué?” es constante, si tienes uno qué cuando viene el siguiente, etc,  Pero nadie estigmatiza a una mujer que no tiene hijos. De todas maneras, pienso ¿Alguien la obligó? Si ya desde pequeña mostraba señales de que no le apetecía ser madre. Entonces ¿por qué se pasa el día lamentándolo y vendiendo su maternidad como una pena en el alma? Porque además, la está monetizando.
Indigna más cuando, con toda seguridad, sus pequeños son unos niños sanos a los que podrá ver crecer con normalidad y ojalá que no tengan más problema que unos simples resfriados (de todas formas, de la manera en la que plantea el yugo de su maternidad, seguramente que los mismo le harán más infeliz aún).  Probablemente ella no tendrá que pasarse horas y horas de consulta en consulta, investigando por internet, conociendo personas con las que el tema común del que hablar sean las terapias a las que acuden sus hijos o hijas, ni pasando días y semanas en habitaciones de hospitales. 
A raíz de entradas en otros blogs y en posts de Facebook, me ha surgido otro tema de reflexión y es que ella, con dos primores en el mundo, dice que no es feliz; Se quejará de que no duermen, de que no paran, de que no se están quietos, de que no se callan…y las que compartimos nuestras conversaciones en salas de espera de centros de atención temprana, de lugares de atención específica para las condiciones de nuestros hijos, las que hemos pasado horas en UCIs y en unidades de neonatología…las que hemos visto a otras madres llorar la pérdida de su hijo o hija ¿Cómo nos sentimos? Es más ¿Cómo nos sentimos no ya cuando Samanta Villar dice que no es más feliz, sino cuando cualquier madre de a pie se queja “de vicio”?
Nosotras tenemos nuestra maternidad asumida; por supuesto que nos gustaría quejarnos “de vicio” pero eso no nos hace más infelices.  Al revés; hemos aprendido que lo mejor es disfrutar del día a día de nuestros pequeños, de cada progreso que hacen, de cada momento vivido y de que cada logro da lugar a un momento de celebración (Una de las expresiones más repetidas por mi hija es “bieeeeen, braaavoooo”) y que por ello esa celebración es continua.  Pero leer estas sandeces es, realmente, doloroso para nosotras.

Porque ningún niño o niña, independientemente de su condición,  merece que sus madres muestren que ellos han significado infelicidad en su vida, y cuando en concreto estos niños puedan leer el desequilibrio que causó en la vida de su madre, no creo que se puedan sentir contentos por ello.

La señora Villar está viviendo creo yo, su maternidad, de una forma muy contradictoria, es como si aún no hubiera dejado atrás la depresión postparto, algo que, yo, por cierto, no he padecido.  Pero lo triste es que está vendiendo a esos niños desde antes de quedarse embarazada.  Triste.

Como siempre, muchas gracias por  compartir este ratito de lectura y nos encontramos en la próxima entrada.

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO…¡EL PROPÓSITO!

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO…¡EL PROPÓSITO!
Antes que nada ¡quería felicitar a mis lectoras y lectores por la llegada del nuevo año! ¡Otro año más y 365 oportunidades por vivir!
Esta Navidad ha sido rara para mí: la salud familiar un tanto resquebrajada, un viaje relámpago en busca de respuestas que no he encontrado (aunque sí ideas y orientaciones) han hecho que sea un tanto atípica…no es la primera Navidad así, pues la de hace cuatro años fue incluso traumática, con el nacimiento prematuro de mi hija, pero para mí, que me gustan estas fiestas porque mi niña de dentro no se quiere marchar, no han sido las mejores.  Pero vendrán muchas más y aquí estaremos día a día hasta que lleguen
El cambio de año es siempre motivo de nuevos deseos y de propósitos que cumplir; ¿Quien no se ha propuesto con la llegada del año dejar de fumar, perder peso, empezar a ir al gimnasio, aprender idiomas…? ¡Que tire la primera piedra quien no lo haya hecho nunca! ¡Nadie! ¿Verdad? Pues yo había pensado hacer una entrada enumerándoos los míos, pero realmente cada uno tendrá los suyos y probablemente esteis ya cansados de escuchar los de los demás.  Así que lo he pensado mejor y en vez de una lista, os voy a contar el propósito y por qué me lo he planteado.

La mañana del 31 de Diciembre me levanté tras una noche de ensoñaciones, de esas en las que se entremezclan situaciones extrañas con personas conocidas. Durante mi sueño, aparecieron personas lejanas en el tiempo y en la distancia, personas que en el pasado habían sido significativas en mi vida de una manera u otra y empecé a sentirme un poco triste.  Si mi trayectoria vital se caracteriza por algo es porque ha transcurrido a través de ciclos, en los que se han ido quedando atrás personas, unas que no aportaban apenas y otras que sumaban, y siempre me ha dado nostalgia dejar a estas últimas atrás, pero el ciclo debía cambiar sin más remedio.

Al despertar esa mañana me di cuenta de que no sirve de nada tener infinidad de amigos en tu cuenta de Facebook si sólo son un número o una foto,  de que a esas personas con las que has compartido situaciones y experiencias, por lo general buenas si es que están ahí (porque ya ha habido algún otro bloqueo) y ya no están en tu vida, al menos a nivel presencial, hay que cuidarlas, tenerlas en consideración y recordarles que en un momento de tu y de su vida fueron importantes para ti.  Y de ahí surge mi propósito de año nuevo.

En ese momento cogí el móvil y me dispuse a felicitar el año nuevo a esas personas que habían aparecido en mis sueños y a todo aquel que pude pues mi tiempo era escaso.  Recibí respuestas y bonitos deseos por parte de muchos de ellos, hubo otra gente que no me contestó pero supongo que cada persona tiene su carácter (como dirían los ingleses, “mood”) pero a mí no me importó. Me quedo con los deseos de la buena gente.

Y entonces lo tuve claro: Mi propósito para este nuevo año 2017 es cuidar de las personas.  De las que me rodean en el presente y de las que lo hicieron en el pasado.  Que sepan que no les olvido y que significaron algo en mi vida.  No se trata de agobiar a la gente sino de, por ejemplo, en su cumpleaños, dedicarles unas palabras y no dejar la felicitación para última hora, tan última que a veces, ni llega. Decirles “hola” de vez en cuando, y no importa si a veces no llega respuesta, como decía antes,  no todo el mundo tiene esta manera de pensar.



Por supuesto que hay propósitos añadidos (el C1 de Inglés de momento lo dejo para 2018, el gimnasio se quedó en el mismo sitio en el que lo dejé, etc., y alguno más en mente pero las ideas sobre el mismo no me terminan de llegar) pero el principal está ahí y quería que lo supieráis. 




Espero que os guste mi propósito y si os apetece podeis incluirlo en vuestro listado también.  Alegrar el día a alguna persona está en nuestra mano y no es tan difícil, al igual que agradecemos que nos lo alegren a nosotros.

¡Muchas gracias por leerme un ratito! os invito a que me sigais tanto en el blog como en redes sociales donde me encontraréis en FacebookTwitter e Instagram, ya que me dará mucha alegría saber que estáis ahí.

Sigo dándole vueltas a la estética del blog, así que puede que en los próximos días vayáis viendo cambios.

Hasta la próxima entrada, os deseo, como siempre, lo mejor.

Ely (señomamá)