7/10/2015 DÍA MUNDIAL DE LA PARÁLISIS CEREBRAL

Todos los días se celebra algo; eso está bien, siempre que haya algo que conmemorar, y cuando no sea así, al menos es necesario concienciar a la sociedad de que existen realidades a las que no se les puede dar la espalda, porque están ahí, más cerca de lo que cada uno o una piensa y en algún momento dado te puede tocar vivirlas.

Hoy es miércoles, el primero de los cuatro que nos traerá Octubre, y para mí hasta hace dos años era un día más, de los que sales corriendo de casa con la garganta ya cascada de la mezcla entre el entretiempo y unas voces más altas que otras, gajes del oficio.  Y la verdad es que sigue siendo un día igual, la jornada ha sido como las de siempre, pero con un trasfondo de “no” celebración porque no tengo nada que celebrar, aunque sí que me veo en la obligación de informar y difundir la realidad que veía de lejos, que le ocurría a otros pero no a mí; a mí no…eso se quedó atrás.

Más que informar o difundir necesito desahogarme y rendir un homenaje.  Anoche me dio por pensarlo y no quería guardármelo para mí. No suelo hablar mucho del tema por estos medios, pero tampoco tengo nada que esconder, es la realidad que tengo y que vivo.

 Ante mí tengo una campeona, una superviviente, una luchadora; no es una reina, una princesa, un hada; simplemente es,  una campeona.  Porque desde su origen fue ella, fue la elegida por encima de otros y fue la más fuerte y hoy en día lo sigue siendo.  Su fortaleza le hizo superar momentos decisivos, y no se quiso ir, quiso quedarse con nosotros.  Tenía que ser ella y no otra.

Desde el momento que me dijeron que algo pasaba, sabía en lo que iba a derivar, era como si no me viniese de nuevas.  Lo que no sabíamos era lo que se nos vendría encima, las salas de espera, los recovecos administrativos, las largas horas que pasaríamos de terapeuta en terapeuta, los momentos en que la rabia nos invadiría el alma y lo que tendríamos que aprender de ortopedia sin tener nuestro día a día hasta el momento nada que ver con ello.

Pero ella es fuerte.  Ella es la elegida y la que nos da la fuerza para seguir adelante, a pesar de los momentos en los que dormirías una siesta y sin embargo hay que coger el coche para llegar a tiempo a una sesión de fisioterapia.  Ella de pronto se ríe y el mundo se ilumina, porque es feliz y necesita de estímulos para seguir su camino. Da un pasito, y otro, de la mano, y de pronto empieza a saltar, porque ella es y da alegría.  Esos momentos son los que nos dan esperanza, porque sabemos que, aunque no seamos capaces de llegar a su interior, aunque ella no sepa expresarse, dentro de ella hay un potencial que tarde o temprano habrá de salir y mientras lo hace, seguimos trabajando, viviendo el día a día y disfrutando de los avances, por pequeños que sean.

Los límites los pondrá ella misma.  Nadie tiene derecho a decir hasta donde llegará o dejará de hacerlo.  Reconozco que hay momentos en los que me gustaría adelantar las agujas del reloj al máximo, que creciera y saber cómo va a estar en el futuro.  También hay otros en los que me atemorizo al pensar en el tiempo que haya que venir.  La verdad es que no debería ni plantearme este asunto, debería limitarme a vivir el día a día y disfrutar de ella, pero no puedo evitar los sentimientos encontrados.

Ella era mi sueño y debería pensar siempre en eso, en que no siempre los sueños se cumplen, por lo que debería sentirme feliz.  Supongo que en esto, como todo, hay grados, y yo no llego al máximo y no sé si algún día lo haré, pero su alegría contagiosa llena mi casa de vida y de alegría, a pesar de los pesares, y es con lo que me tengo que quedar.

Vendrán más primeros miércoles de Octubre y al mismo tiempo irá creciendo, y seguiremos juntas para lo que venga, pero su risa será la que nos guíe el camino que haya de seguir.


Podría escribir más, pero lo que necesito es disfrutar del mayor tiempo posible con ella.  Espero que  algún día ella sea capaz de saber lo que siento en este momento.

Como siempre, saludos y gracias por leerme.

25 FORMAS DE PREGUNTAR A TUS HIJ@S: “¿Cómo ha ido hoy el día en el cole?”

 La autoría de esta entrada no es mía, es la traducción de otra de un blog de dos mamás estadounidenses y un préstamo también de mi amiga Sandra.  Sin embargo, en estos momentos en el que el curso va avanzando debemos reflexionar

La autoría de esta entrada no es mía, es la traducción de otra de un blog de dos mamás estadounidenses. y un préstamo también de mi amiga Sandra.  Sin embargo, el comienzo de curso nos hace reflexionar sobre ciertas actitudes que deberíamos tener hacia nuestros hijos e hijas, de modo que ellos sean capaces de compartir sus experiencias escolares con nosotros y que su respuesta vaya más allá de un mero “Bien”.  Espero que al igual que yo hago, lo pongáis en práctica y os ayude a conocer un poco mejor a vuestros pequeños.

Este año, Simon está en quinto de primaria y Grace en segundo, y todos los días me veo preguntándoles: “¿Cómo ha ido el día en el cole?”.

Y todos los días me dan respuestas como “bien”, pero a mí me sabe a poco.

¡QUIERO SABER MUCHO MÁS!

O, al menos, quiero que me respondan con una frase entera. Así que la otra noche me puse a hacer una lista de preguntas más concretas para hacérselas al volver de la escuela. No son perfectas, pero por lo menos consigo que me contesten con oraciones completas, y algunas han dado lugar a conversaciones muy interesantes, a respuestas cómicas y a visiones más profundas de lo que mis hijos piensan y sienten acerca de la escuela.

¿Cómo ha ido hoy el día en el cole?

  1. ¿Qué es lo mejor que te ha pasado hoy en el colegio? ¿Qué es lo peor que te ha pasado hoy en el colegio?.
  2. Cuéntame algo que te haya hecho reír hoy.
  3. Si pudieras elegir ¿Con quién te gustaría sentarte en clase ? ¿Con quién no te gustaría sentarte y por qué?
  4. ¿Cuál es el mejor lugar de la escuela?
  5. Dime una palabra rara que hayas oído hoy (o algo raro que alguien haya dicho).
  6. Si llamara hoy a tu maestra, ¿qué me diría de ti?
  7. ¿Has ayudado a alguien hoy? ¿Cómo?
  8. ¿Alguien te ha ayudado a ti? ¿Cómo?
  9. Dime algo que hayas aprendido hoy.
  10. ¿Qué es lo que te ha hecho más feliz hoy?
  11. ¿Qué es lo que te ha parecido aburrido?
  12. Si una nave de alienígenas llegara a tu clase y se llevara a alguien, ¿a quién querrías que fuera?
  13. ¿Hay alguien con quien te gustaría jugar en el recreo y con el que nunca hayas jugado?
  14. Cuéntame algo bueno que te haya ocurrido hoy.
  15. ¿Cuál es la palabra que más ha repetido el maestro hoy?
  16. ¿Qué crees que deberíais hacer más o aprender más en la escuela?
  17. ¿Qué crees que deberíais hacer menos o aprender menos en la escuela?
  18. ¿Con quién crees que podrías ser más simpático en clase?
  19. ¿Dónde juegas más en el recreo?
  20. ¿Quién es la persona más divertida de la clase? ¿Por qué es tan divertida?
  21. ¿Cuál ha sido tu parte favorita de la comida?
  22. Si mañana fueras tú el maestro, ¿qué harías?
  23. ¿Hay alguien en tu clase que necesite tiempo muerto?
  24. Si pudieras cambiarle el sitio a alguien de tu clase, ¿con quién lo harías? ¿Por qué?
  25. Dime tres momentos diferentes en los que hayas utilizado el lápiz hoy.

*****

Mis respuestas favoritas proceden de las preguntas 12, 15 y 21. Las preguntas como la de los extraterrestres dan a los niños la oportunidad de decir sin problema a quién no les gustaría tener en clase, y abren la puerta a la discusión, a la posibilidad de descubrir razones y problemas ocultos de los que antes no tenías ni idea.

Las respuestas que obtenemos a veces son realmente sorprendentes. Cuando les hice la pregunta 3, descubrí que uno de mis hijos ya no quería sentarse al lado de su mejor amigo en clase, no por un deseo de crueldad o discriminación, sino por la esperanza de poder trabajar con otros niños.

Mis hijos se hacen mayores y sé que voy a tener que trabajar con más intensidad para comprometerme con ellos, pero sé que el trabajo merecerá la pena.

Este post apareció originalmente en Simple Simon and Company.

NIÑOS EN EL MAR

Un niño debe jugar y disfrutar de su infancia.

Un niño debe ir al mar a buscar conchas y hacer castillos de arena.

Jugar a perseguir y a esquivar las olas.

Lanzar piedras para ver hasta dónde llegan.

Mirar al mar desde las rocas.

Caminar descalzo por la orilla.

Tirar y recoger botellas con mensaje.

Decir adiós a los barcos que se ven en el horizonte y despedir al sol entre cantos y ensoñaciones.


Un niño no debe ser moneda de cambio,

ni víctima de la crueldad de los adultos.

Un niño no sabe de injusticia, de enfrentamientos,
desconoce el significado de guerras, huidas,
y el único campo que debería conocer sería
aquel dónde pudiera pasar horas y horas jugando.

Tus niños y los míos tienen suerte porque juegan, disfrutan de su infancia, buscan conchas, hacen castillos de arena y saltan las olas.  Tienen suerte porque han nacido en nuestras casas y no tienen que buscar otro refugio.  Andan descalzos y vamos detrás de ellos para regañarles, sin pensar en que otros, sin embargo, pierden sus zapatos por el camino.


Las imágenes de personas que huyen nos parece algo remoto, mientras que los niños que deberían jugar recorren kilómetros, sin saber por qué ni para qué, dejando atrás la infancia no vivida.  Podría decir cosas como que Europa no debe mirar para otro lado, eso lo sabemos, pero creo que este es el momento de remover conciencias, porque esas huidas no son tan lejanas, lo único es que lo vemos cuando la prensa nos muestra la imagen de un niño yaciendo a la orilla del mar.

Un niño que debería yacer dormido en su cama tras horas de diversión, pero no, ni siquiera ha podido hacerse adulto antes de tiempo.  Dejémoslo descansar porque su sueño ya es eterno, pero dejemos de taparnos los ojos e ignorar a caso hecho lo que ocurre a nuestro alrededor.  Es momento de actuar.

Descansa, Aylan, y sueña en un mar de juegos con tu hermano, un mar de infancia, descansa tú, porque aquí veremos la orilla del mar de una manera distinta.

En recuerdo a los pequeños Aylan y Galpi Kurdi, que descansan para siempre en un mar más azul y más bonito.


“Buscando una tierra segura”, por Mahnaz yazdani
Os enlazo a la página de ACNUR donde podréis leer con atención la realidad de lo que está ocurriendo en Siria y de qué manera podemos colaborar, ya que cualquier ayuda es poca.

MUJERES Y HOMBRES,,,O COMO HACER QUE SE CUMPLA EL DICHO “TODO ES POSIBLE EN GRANADA”

Reconozco que, con frecuencia, vivo en mi mundo y en mi zona de confort.  Cuando desayuno suelo leer un poco la prensa digital, aunque últimamente me apena el ver cómo las páginas de los periódicos se llenan de noticias sensacionalistas y de sucesos infumables; cuando yo era pequeña, recuerdo que en los expositores de los kioskos colgaba aquel periódico llamado “El Caso”, con sus crímenes en portada; ahora estas noticias aparecen en los diarios junto con las de la vida de famosos, famosetes y famosillos.  Me paro a pensar en lo que ha cambiado la prensa local de mi provincia, cuando el periódico con más solera de Granada pertenecía a la Editorial Católica y en cualquier página aparecían alusiones a la religión y a la moral; ahora, lo más normal es que encuentres una noticia sobre Miley Cyrus y sus pezones.  Cosas del progreso.

Y aunque algo me había parecido escuchar de fondo, hoy moviendo el cursor de mi portátil he encontrado una noticia que me ha dejado, cuanto menos, estupefacta: ¡Sí, señoras y señores, “Mujeres y hombres y viceversa a lo granaíno” existe! Después de aquella versión de “Gran Hermano” local, era lo que teníamos que ver,  “Granadinas, Granadinos y viceversa”; no sé si lo próximo será “Almuñecar Shore” o algún tipo de “Supervivientes” donde los concursantes tendrían que arreglárselas en plena ola de calor en la Calle Recogidas a las cuatro de la tarde comportándose además como hienas entre ellos mismos; ¡Lo que nos quedará por ver!

Con esta última expresión reflexiono sobre mí misma y no, no soy una señora de setenta años, pero el “imperio” creado por Mediaset y sus pequeñas réplicas con “mala follá” me superan.

Menos mal que tenemos la Alhambra, el Albaicín, la Capilla Real, etc., porque si tuviéramos que ser conocidos por “La Fiesta de la Primavera” sería obvio que no podríamos optar a ningún tipo de capitalidad cultural. ¡Y yo que siempre había pensado que una fiesta para celebrar la llegada de la primavera tenía que ser algo bucólico como los poemas de Garcilaso! Pero no, es sólo un encuentro en el que miles de personas se reúnen para terminar con comas etílicos y alguna que otra neurona menos (Sí, cuando yo era “mozuela” también se celebraba, pero la cosa ha ido degenerando…bueno, en aquel entonces se podía ver a alguno tirándose al río Darro para refrescarse…o más bien cayendo).
Y de falta de neuronas va la cosa; o más bien de cambio en los valores, porque a la par que estos programas proliferan, está creciendo una generación de jóvenes que ven que las mejores expectativas que se pueden tener en la vida son las de hacer todo lo posible por entrar en uno de ellos, tan extremadamente guionizados,  por cierto, convertirse en una cara conocida a base de encontronazos, discusiones y escarceos, vivir a base de bolos de discoteca en discoteca y no tener que mover un dedo para hacer dinero…aunque detrás de todo ello haya una inmensa fábrica de juguetes rotos.
A Granada ha llegado por supuesto esta moda; no en vano, ya ha habido grandes hermanos de nuestra provincia, de cuyo nombre ya casi nadie se acuerda, pero aquí no se podía dejar pasar la oportunidad de crear versiones cutres de programas cutres, valga la redundancia,
Obviamente, antes de escribir he tenido la oportunidad de visionar unos momentos del primer programa, un ratito porque, visto lo visto, no creo que mis ojos, mis oídos y mi intelecto deban sufrir más.  
Raquel la pelirroja, en breve “Eva”
Es la versión cutre de un programa infumable, creada para ser vista a través de internet.  La primera cutrez a la que nos enfrentamos es la presentadora, al parecer de profesión modelo y dedicada a hacer poses en redes sociales; dicen que es famosa en mi ciudad, la conocen por  “Raquel la pelirroja” pero no sé, será porque como os he dicho antes, vivo en mi mundo, porque aunque yo también soy usuaria activa de redes sociales, creo que nuestros perfiles e intereses no son comunes. Supongo que no tiene ningún título de licenciada en Ciencias de la Información colgado en la pared de su casa, por su falta de desparpajo y la torpeza en la expresión. Las nuevas titulaciones del Plan Bolonia no incluyen el Grado en Postureo.  También he sabido que se va a dar a conocer en la televisión a nivel nacional porque, como lo mejor es vivir los “realities” desde dentro, ella misma va a ser protagonista en la segunda temporada de “Adán y Eva”.  allá cada uno con lo que haga…no sé si explicaros cómo es el formato de este programa, os invito a qué busquéis en Youtube y juzguéis por vosotros mismos, pero es fácil deducir que si Adán y Eva estaban desnudos en el paraíso, a esta chica le sobra la camiseta.
Un pretendiente de 18 años,; la tronista, 15.

Cutre el “estudio de grabación”, el cual no sé si es un pub, un garaje o un sótano con un photocall  en el que, mientras que se graba se ven sujetos pasando agachados por detrás y en el que, al parecer, no hay dinero para la compra de un tercer micrófono porque los tronistas, asesores y pretendientes se pelean por cogerlo mientras se enzarzan en discusiones, basadas principalmente en el envío de fotos poniendo morritos a través de whatssap e Instagram a terceras personas.

Cutres los asesores del amor, un chico y una chica que podrán ser muy buenas personas, pero cuyo casting debe haberse hecho entre los relaciones públicas que se ganan la vida atrayendo a otros jóvenes a entrar en los pubs por x euros la copa; aunque teniendo en cuenta la categoría de asesores del programa original, no podemos escandalizarnos.

Pero lo peor de todo son los concursantes.  En el casting se pedían chicos y chicas DE ENTRE QUINCE Y VEINTITRÉS AÑOS QUE BUSCARAN EL AMOR…¡DE ENTRE QUINCE Y VEINTITRÉS! ¡Estamos hablando de menores de edad, de adolescentes en plena vulnerabilidad! Eso es lo peor, lo que me choca, y más aún cuando me pongo a verlo y los tronistas tienen quince y diecisiete años, allí nadie dijo tener más de dieciocho.

Los que me leáis y estéis de acuerdo conmigo, pensaréis que esto es de Juzgado de Guardia y , en efecto, el caso está ya en manos de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, la cual está ya investigando ya el caso, y mientras tanto los dos vídeos que había hasta el momento han sido retirados de Youtube, aunque se pueden seguir viendo y si queréis juzgar por vosotros mismos os lo aconsejo, yo no voy a poner ningún enlace porque siento que vulnero los derechos de unos menores que ellos mismos, solos solitos o con el consentimiento irresponsable de sus padres, (¡O no!), han vapuleado. Por el nombre del programa lo encontraréis.
Menores los tronistas, menores los pretendientes, y ya de primeras enzarzándose en disputas. Yo que trabajo con niños, me cuido mucho de no publicar fotos o documentos en los que se les pudiera reconocer, porque tienen el  derecho a su intimidad, honor y reputación.  Con mis hijos yo decido si quiero que aparezcan en redes sociales, cómo y cuando, y si lo hago es mostrando situaciones acordes con su edad.    Pero si estos padres han dado permiso para que sus hijos e hijas aparezcan en este formato de esta manera, para mí el único calificativo válido es el de irresponsables.  Al parecer, cuando se organizó el casting, se avisó de que los que optaban a participar debían llevar el DNI y el permiso paterno firmado ¡PERMISO PATERNO!; por una parte dudo que algunos de estos adolescentes hayan presentado dicho documento y pienso que más de uno puede haberlo falsificado.  No me entra en la cabeza la situación de que un hijo le diga a su madre que se va a presentar a un casting para un programa en el que va a buscar “el amor verdadero”, tal como dijo en cámara el tronista, de diecisiete años, el mismo que dijo que lo que más le llama la atención de una chica es “el culo”.  O tal vez le digan a sus padres que se van a presentar a un programa para hacer el paripé de que van buscando una relación para hacerse ´famosete”.  Como madre no concibo esa idea, no creo que esté chapada a la antigua, creo que es más bien una cuestión de falta de cordura .  Aún quedan años para que mis hijos alcancen la adolescencia, no me voy a preocupar ahora por ello, pero quiero pensar que todos los niños y niñas de quince, dieciséis, diecisiete años no son así y que están forjando su futuro de la manera más adecuada.
Si tenéis la oportunidad de ver los vídeos, vosotros seréis testigos de lo que os digo, y si no os enlazo al artículo donde se habla de la denuncia por parte de la Junta de Andalucía a la Fiscalía de Menores, y en él encontraréis una transcripción de algunos de los diálogos de estas mentes pensantes; esas perlitas son nada comparado con las disputas y peleas que emulan “al programa de los mayores”.

Espero que estos niños reflexionen, aunque mucho me temo que mientras sigan pensando que lo que más les gusta de una chica es su culo,  poco o nada van a cambiar.

Seguiré disfrutando de la infancia de mis dos soles, que hasta los quince años de mi hijo aún queda.
¡Un saludo muy grande para mis lectoras y lectores, y nos encontramos de nuevo cuando, como yo digo, mi cabeza entre en ebullición!
Ely.

A VUELTAS CON…LAS VACUNAS

Recuerdo que, una mañana de algún mes del año 1985, mi madre me llevó a un edificio en el cual hoy alberga oficinas del Servicio Andaluz de Salud, para ponerme una vacuna.  Días antes, había pasado por mi colegio un ATS para administrárnosla, pero yo no había ido a clase por lo que mi madre tuvo que llevarme.  Un pinchazo, unas gotitas y todo listo.

Bastantes años después, así como 20, fui capaz de ver cómo con el leve dolor de ese pinchazo, se habían evitado males peores; aquella vacuna que en los tiempos de la EGB nos ponían sólo a las niñas en 6º y que ahora se administra en Andalucía a los doce meses y a los tres años a niños y niñas como parte de la Triple Vírica, evitó que yo hubiera podido contraer la mencionada enfermedad durante el periodo de gestación con las consecuencias funestas que mi bebé, hoy un niño fuerte y sano de nueve años, podría haber sufrido.

Jamás me he planteado hasta qué punto la administración de las vacunas a los pequeños es  perjudicial para ellos ni tampoco si es un negocio para las farmacéuticas. Mi madre me llevó puntualmente al Centro de Salud a administrarme mis vacunas y yo lo estoy haciendo con mis hijos porque considero que es lo mejor para ellos, para su salud y su bienestar futuro. 

En estos días la prensa, radio y televisión nos viene informando de que Pau, un niño catalán de seis años, se encuentra ingresado en el Hospital Vall d´Hebrón en la UCI (ni más ni menos que en una UCI; sólo los que hemos tenido un hijo o una hija en dicha Unidad sabemos lo qué es eso) aquejado de algo que ya no se recordaba casi lo que era: Difteria.  Nos cuentan también que tres de sus órganos vitales funcionan a través de máquinas, y que sus padres, convencidos de no vacunar a sus hijos por grupos opuestos a la inmunización, se encuentran por una parte angustiados y por otra se sienten culpables.  Los entiendo aunque no comparto la base de su culpabilidad.  Ya han decidido vacunar a su otra hija; harán bien, desde mi punto de vista.

En los últimos tiempos observo que se están poniendo muy de moda los grupos en defensa de estilos de vida para todo, bien sea para crianza, alimentación o como en este caso, en contra de la vacunación; cada uno con sus argumentos, muy respetables, pero quiero creer que la virtud está siempre en el término medio y que igual que sus miembros son libres para decidir, lo somos el resto, pero si algo caracteriza a estos grupos es que si no eres de su opinión, no terminas de ser bien recibido o aceptado (ocurre algo parecido con los grupos de lactancia, pero de ello no voy a opinar puesto que ese periodo yo ya lo terminé por determinación propia).  Intento huir de ellos por lo dicho, y en bastantes ocasiones prefiero dejarme llevar por la lógica y hasta ahora me ha ido bien por lo que voy a seguir sin escuchar a los extremos y haciendo lo que dicta mi conciencia.  Y ella me dice que lo mejor es no exponer a mis hijos a cualquier peligro, aunque me doy cuenta de que el término “peligro” es poco conciso, porque creo que todas las madres queremos los mismo para nuestros hijos e hijas…pero no todas los vacunan.

En estos días, dada mi necesidad de opinar y de hacerlo con conocimiento de causa,  me he dedicado a leer y a informarme sobre en que se basan estos grupos para convencer de la negatividad de vacunar; son varios los argumentos que exponen, como por ejemplo:

-Parece que en un momento dado se difundió que, a raíz del estudio de un doctor británico, la Triple Vírica tiene como efecto secundario el causar autismo en los niños.  Posteriormente se demostró que fue una especie de montaje y no hay evidencia dicha asociación.  También se las ha querido relacionar con muerte súbita y alergias.  Los estudios demuestran, por una parte, que no existe relación probada entre vacunas y alergias (más bien se deben a otros agentes externos) y que la única relación que pudieran tener con la muerte súbita es el hecho de la coincidencia en el tiempo de este fenómeno con las primeras administraciones vacunales.


– “No hay ningún problema en no vacunar a mi hijo, los de los demás ya lo están por lo que no se va a contagiar de algo que no existe”; me parece una postura bastante egoísta y luego, si por casualidad la enfermedad aparece, difícilmente el paciente va a ser el niño de “los otros”, de los vacunados; pero en este momento hay ocho niños portadores de la bacteria de la enfermedad que no la desarrollan por tener su inmunización debidamente administrada, pero que serían capaces de transmitirla. 

-“Es una maniobra de las multinacionales para ganar dinero”.  Si bien el calendario de vacunas no es completo y es cada Comunidad Autónoma la que decide cuáles aplicar, y en determinados casos somos los padres los que tenemos que comprar las dosis, como es el caso de Prevenar 13 en Andalucía,  existe una serie de países con un calendario  similar al nuestro, Unicef lo demuestra en un estudio llamado “ Immunization summary”.  Países como Cuba o la República islámica de Irán, los cuales dudo mucho que estén al servicio de los laboratorios farmacéuticos.

– “Los bebés son demasiado pequeños para vacunarlos”; cuando llega al mundo un bebé, ya lo hace cargado de millones de microbios, añadirle unos pocos más y en este caso muertos no les va a perjudicar.  Cada vacuna está creada para su momento oportuno.

– “Es malo poner muchas vacunas juntas”: La elaboración de vacunas se basa en estudios rigurosos, en los que se demuestran que juntas son iguales de eficaces que por separado y con ello además le estamos ahorrando al niño varios pinchazos.

Hay unos cuantos argumentos más en contra de la vacunación de los niños y niñas, pero yo personalmente no me la juego.  Yo aún tuve que pasar por alguna de esas enfermedades que, gracias al calendario de vacunación, mis hijos no tendrán que padecer, enfermedades que, si bien no siempre son graves, pueden dejar ciertas secuelas y además son molestas (aún recuerdo una Semana Santa en casa con las paperas…pero mi hijo no ha tenido ni tendrá parotiditis porque tiene sus dos dosis de triple vírica, y mi hija tendrá la primera de aquí a medio año).  Incluso en el caso de mis hijos hay diferencias; con siete meses mi hijo estuvo hospitalizado a causa de una gastroenteritis aguda, justo cuando empezaba a comercializarse la vacuna del rotavirus.  Sin embargo, mi hija, vacunada con RotaTeq, a sus dos años y medio no ha sufrido episodio alguno ni tampoco efectos secundarios a la vacuna así que, en mi modesta opinión, pienso seguir el calendario por el bien de mis hijos. 

No hay por qué obligar a todo el mundo pero hay que ser responsables y, a raíz del caso del pequeño Pau, empezar a pensar más en que los extremos, y más en cuanto a la salud de nuestros niños se refiere, nunca son buenos.

Otro tema es el de la diferencia de los calendarios entre Comunidades Autónomas y la no financiación de ciertas vacunas, pero ese es otro asunto y de tratarlo, la entrada sería demasiado extensa; mejor dejarlo hoy aquí.

¡Un saludo para todos mis lectores y lectoras!

REFLEXIONES TRAS UNA CONSULTA MÉDICA

REFLEXIÓN O DESAHOGO… Como ustedes prefieran.


La primera materia que se tendría que estudiar en la Facultad de Medicina…y en cualquier carrera, sólo que hoy la que me afecta es ésta…es la Empatía…por mucha Fisiología que se sepa, por mucho Vademécum que se haya aprendido de memoria, si uno no es capaz de tratar con cierto respeto (que no digo falta de educación) a los pacientes, no vamos bien.

Las madres de niños con algún tipo de discapacidad o necesidad especial nos vamos haciendo con el tiempo con una especie de coraza por medio de la cual las buenas noticias son las mejores, pero damos por sentado que va a haber negativas y las asumimos, aunque nunca nos rendimos; tal vez en un semáforo en el coche, tras salir de la consulta, se nos escape una lágrima, pero no, no nos venimos abajo (Una vez alguien me dijo “pues si a mí me dijeran que mi hijo tiene discapacidad me hundiría, no sé cómo puedes”…sencillamente, nunca lo haré, ¿por qué hacerlo? ¿Sirve de algo? No. Una vez que te ves en la situación tienes que asumirlo como una nueva realidad en tu vida, y lo que menos se merece un hijo es la sensación de tristeza o pesar de los padres).

Sabemos que nuestros niños probablemente no llegarán a “los estándares”, pero estamos ahí para posibilitar que lleguen al máximo que puedan dar de sí mismos. Para ello contamos con ayuda multidisciplinar. Pero hay profesionales a los cuales les fallan mucho las formas, y precisamente trabajando con  colectivos como niños, ancianos y/o discapacitados, esto me resulta contradictorio.

Toda esta reflexión se basa en la experiencia vivida hoy, ya que pienso que cada paciente o acompañante se merece al menos una sonrisa, una palabra de aliento, un gesto de complicidad, más aún cuando el diagnóstico no es bueno.  Pero no, hoy tenía enfrente a una persona que, a pesar de tratar con niños, no conoce lo que es la delicadeza, o más bien no es capaz de expresar un gesto de ternura o simpatía hacia una niña de dos años que, por cierto, por mucho que la “molesten” , en consulta se porta de maravilla.  Mi pequeña se ve obligada a acudir a varios especialistas en revisiones semestrales o anuales, y siempre me paro a pensar en aquellos niños que van a consulta con más frecuencia o a más especialistas, dándome cuenta de que la situación podría haber sido peor.

Cuando yo acudo a un médico, tanto para mí o como para alguno de los míos lo primero que pido es que me escuche y que me atienda, preferiblemente con una sonrisa, así la consulta se hace más agradable.  No pretendo contarle mi vida, simplemente hablarle de los progresos que ha hecho mi pequeña a lo largo del último año.  A la profesional a la que hemos acudido hoy, le informo de dos cosas que son primordiales en el desarrollo visual de mi hija (un avance que puede haber sido a lo mejor, de un 5% en doce meses, pero eso para mí es un adelanto, no un estancamiento); sin embargo ella se dedica a buscar fechas, informes, etc. mientras que le hablo, cosa que me parece además de mala educación; si no me vas a atender no me preguntes.

Porque además, si algo nos caracteriza a este colectivo de madres al que pertenezco, es que somos lo que se podría decir, buscavidas en el sentido de que nos informamos de todas las posibilidades existentes para la rehabilitación de nuestros hijos e hijas y para la mejora de su calidad de vida; Siendo consciente de la visión incierta de mi hija, sin ninguna indicación médica,  (de hecho, posteriormente no gustó que esta entidad aconsejara la realización de determinadas pruebas a la niña) acudí a informarme a la ONCE sobre qué podía hacer con mi hija.  Y ese 5% que mi hija pueda haber avanzado (es, desde luego, una estimación personal) se debe a la labor del personal que allí trabaja con ella desde hace un año.  Ellos me han ayudado a saber que, a pesar de que con ciertas dificultades, mi hija ve, y son ellos los que le enseñan a aprovechar su potencial a base de juego, trabajo, actividades de estimulación, tareas para casa con el ordenador, etc.  Y cuando entre al colegio de Infantil en Septiembre contará, gracias a ellos con una maestra de apoyo visual dos veces a la semana.  Pero como os digo, ningún especialista me derivó a la ONCE.
Parte de estas actividades se las estaba contando a la especialista, la cual no me atendía porque así me lo demostró posteriormente.  Mientras la exploraba, en ningún momento estuvo presta a darme ninguna explicación, incapaz de pensar en que una madre quiera saber, sólo lo hizo al final (después de haber esperado dos horas para volver a entrar…vamos una vez al año pero la espera “desespera”).

Mi pequeña lleva (todo por indicación de los especialistas de la ONCE, que son los que la ven cada semana durante una hora, gafitas con cristal fotocromático, ya que la luz del sol le molesta y este cristal  que se oscurece le permite ver mejor en claridad.  Se lo comentaba al principio de la visita a la doctora.  Al final de la visita, y hablando del estrabismo, una de las cosas que me dice es que la niña debería usar cristales oscuros; de verdad que siento mucha rabia e impotencia cuando no se me atiende y más si es en relación a la salud de alguno de mis hijos.  Ese no fue su único error, contabilicé hasta tres, amén de que los informes que te entregan son un excelente trabajo de corta y pega llenos incluso de contradicciones entre juicios clínicos en los cuales, si se padece una cosa no se puede padecer otra, aunque estas aparezcan casi juntas. Un gran ejercicio de corta y pega.
Yo no soy médico ni me meto en el trabajo ajeno.  Es tan simple como que mi hija lleva un año afiliada a la ONCE, que es el trabajo de mucha gente que me informa, me asesora, me ayuda y sobre todo comparte mis emociones. Algo debo haber aprendido durante este año. Ya no es tanto el juicio clínico o el diagnóstico, es la manera de tratar a las personas, y lo decía al principio de la entrada, esa falta de empatía o  la incapacidad de ponerse en el lugar de quien tienes enfrente, y en esta ocasión me ha tocado con una médica; lo peor es que no es la única en su colectivo incapaz de ponerse en el lugar del paciente o de los familiares; pero también es cierto que siguen existiendo aquellos que anteponen la persona a la profesión y que tratan a los niños como a pequeños príncipes y princesas de las consultas, aquellos para los que los pequeños dejan de ser un número de historial o de orden, y son los profesionales con los que de verdad merece la pena tratar y sobre todo que traten a tus hijos.  A ellos, a los pasados y a los presentes, tengo mucho que agredecerles; es su trabajo y por ello le pagan, pero lo hacen con cariño y dedicación, Hipócrates habría sido un gran enemigo de la Administración actual en materia de sanidad, ¡estoy segura!

Y yo mientras sigo estimulando a mi hija; de alguna forma este colectivo de mamás nos convertimos en psicólogas, terapeutas ocupacionales, fisios, logopedas…pero yo no soy nada de eso; soy una mamá que disfruta jugando con su pequeña, provocándole la risa (yo creo que en mi casa se oyen al día más carcajadas que en la de cualquier niño que no tenga problemas de desarrollo), enseñándole luces, colores, formas, que ve de cerca y que ella irá asimilando al ritmo que hay que respetarle. 

Un beso para mis lectoras y lectores

Ely ( Señomamá y nieta de médico )

PD.  No olvidéis comprar vuestro cupón de la ONCE cuando salgáis hoy.  Es inimaginable lo que hay detrás de una gran labor hasta que no se tiene acceso a la misma.