A VUELTAS CON…LA “TRISTE MATERNIDAD” DE SAMANTA VILLAR

A VUELTAS CON…LA “TRISTE MATERNIDAD” DE SAMANTA VILLAR

Tengo varias entradas en borrador, e iba a escribir un post en mi página de Facebook acerca de este tema, pero se me ha alargado tanto que he pensado que era más propio de un artículo así que aquí os dejo la entrada de la semana, desde el punto de vista de una madre con días más o menos felices, con una vida nada idílica pero encantada con mis hijos. Además, una madre con una pequeña especial que no causa más infelicidad de la que puedan causar los dos pequeños protagonistas indirectos de esta historia.



 “Precioso titular”. Las palabras de la periodista Samanta Villar me indignan de manera profunda, pues un hijo no es un objeto que puedas devolver o descambiar cuando te plazca, un hijo es una continuación de una misma y, aunque a veces nos pese el hecho de la maternidad, porque no todo es idílico, no somos quienes para estar continuamente renegando de la misma o publicar nuestros momentos de infelicidad debidos a la existencia de nuestras criaturas a los cuatro vientos.

Salvo excepciones, hoy en día la maternidad suele ser un hecho deseado y meditado, y no hay que ser futurólogo para saber que la misma cambiará tu vida para siempre. Por supuesto que, desde el momento en el que el test da positivo por primera vez, la vida va dando giros hasta transformarse tras el nacimiento del niño o de la niña. Ya se sabe que todo aquello que se hacía a solas, en pareja o con amigos, pasará a un segundo plano y que lo primero serán siempre los niños, ya que se convierten en una preocupación constante; cuando son pequeños, porque lo son y su dependencia puede cansar (pero no hasta el extremo como en el caso de esta señora) y cuando son más mayores porque el cordón umbilical se va quedando más lejos y con el espacio y tiempo que van pidiendo, la preocupación crece.  Mis hijos tienen cuatro y diez años y la preocupación, sin duda, es distinta pero ahí está, de manera continua.
Pero eso no es infelicidad.  Es un cambio de actitud que, como digo, en la mayoría de los casos se toma de manera consciente, y se asume.  Hay que esforzarse, eso sí, y bajo mi punto de vista, en encontrar el espacio personal, el rincón de una misma en el que pueda realizarse como persona, ya sea aprendiendo idiomas, yendo al gimnasio o realizando cualquier actividad que a cada uno o una le resulte gratificante.  Porque, aunque desde el momento del embarazo y del nacimiento la vida gire alrededor de tus criaturas, creo que es necesario que cada miembro de la familia disfrute de su espacio y de su tiempo, simplemente por salud y desarrollo personal.  Pero se ve que a esta mujer, ya crecida (¡qué suerte poder tener hijos sanotes con esa edad,  a mí con 39 que fue cuando tuve a mi hija me dijeron que “era mayor”! claro que, por mala fortuna, mi salud para llevar un embarazo adelante no es la mejor tampoco). 

Por cierto, comenta también que sin hijos se puede ser una mujer plena; y pienso yo ¿es que el hecho de ser madre es lo que te etiqueta como mujer? La maternidad es una opción, hoy en día más que nunca, pero aquellas mujeres que bien por libre elección o porque no han tenido la posibilidad de ser madres, tienen o pueden tener una vida plena y por supuesto que muy satisfactoria.  Se es mujer porque se es, no porque se es madre. Es cierto que si no tienes hijos la pregunta del “¿por qué?” es constante, si tienes uno qué cuando viene el siguiente, etc,  Pero nadie estigmatiza a una mujer que no tiene hijos. De todas maneras, pienso ¿Alguien la obligó? Si ya desde pequeña mostraba señales de que no le apetecía ser madre. Entonces ¿por qué se pasa el día lamentándolo y vendiendo su maternidad como una pena en el alma? Porque además, la está monetizando.
Indigna más cuando, con toda seguridad, sus pequeños son unos niños sanos a los que podrá ver crecer con normalidad y ojalá que no tengan más problema que unos simples resfriados (de todas formas, de la manera en la que plantea el yugo de su maternidad, seguramente que los mismo le harán más infeliz aún).  Probablemente ella no tendrá que pasarse horas y horas de consulta en consulta, investigando por internet, conociendo personas con las que el tema común del que hablar sean las terapias a las que acuden sus hijos o hijas, ni pasando días y semanas en habitaciones de hospitales. 
A raíz de entradas en otros blogs y en posts de Facebook, me ha surgido otro tema de reflexión y es que ella, con dos primores en el mundo, dice que no es feliz; Se quejará de que no duermen, de que no paran, de que no se están quietos, de que no se callan…y las que compartimos nuestras conversaciones en salas de espera de centros de atención temprana, de lugares de atención específica para las condiciones de nuestros hijos, las que hemos pasado horas en UCIs y en unidades de neonatología…las que hemos visto a otras madres llorar la pérdida de su hijo o hija ¿Cómo nos sentimos? Es más ¿Cómo nos sentimos no ya cuando Samanta Villar dice que no es más feliz, sino cuando cualquier madre de a pie se queja “de vicio”?
Nosotras tenemos nuestra maternidad asumida; por supuesto que nos gustaría quejarnos “de vicio” pero eso no nos hace más infelices.  Al revés; hemos aprendido que lo mejor es disfrutar del día a día de nuestros pequeños, de cada progreso que hacen, de cada momento vivido y de que cada logro da lugar a un momento de celebración (Una de las expresiones más repetidas por mi hija es “bieeeeen, braaavoooo”) y que por ello esa celebración es continua.  Pero leer estas sandeces es, realmente, doloroso para nosotras.

Porque ningún niño o niña, independientemente de su condición,  merece que sus madres muestren que ellos han significado infelicidad en su vida, y cuando en concreto estos niños puedan leer el desequilibrio que causó en la vida de su madre, no creo que se puedan sentir contentos por ello.

La señora Villar está viviendo creo yo, su maternidad, de una forma muy contradictoria, es como si aún no hubiera dejado atrás la depresión postparto, algo que, yo, por cierto, no he padecido.  Pero lo triste es que está vendiendo a esos niños desde antes de quedarse embarazada.  Triste.

Como siempre, muchas gracias por  compartir este ratito de lectura y nos encontramos en la próxima entrada.

Cada uno a su ritmo…sin prisa pero sin pausa

Como bien saben mis lectores y lectoras, soy usuaria de las redes sociales, principalmente de Facebook, lugar en el que abundan grupos de toda temática, más o menos interesantes.  Algunos de los que frecuento están relacionados con la maternidad, en los que las madres nos hacemos consultas diversas, y debo reconocer que a veces me enervo (en alguna ocasión he abandonado algún grupo por cierta discrepancias o porque el origen del mismo se ha desvirtuado) y no lo puedo evitar.
Ante todo, yo no tengo el don del conocimiento pleno, tengo dudas como todos los padres y madres, pero en el tema de la crianza (no natural, con todos mis respetos a aquellas que la defienden a ultranza, simplemente crianza) creo que tengo ya cierto dominio adquirido después de los años.  Cada tema que se plantea es interesante para la persona que lo expone; algunas son primerizas asustadas, otras embarazadas, se habla de salud, ayudas, etc., pero hay un tema que de verdad me saca de mis casillas (creo que mis vivencias en las salas de espera me están curtiendo un poco) y es aquel en el que la madre en cuestión plantea el hecho de que su hijo o hija ya tiene x meses y aún no habla, gatea, anda o logros miles…eso me enerva, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de niños y niñas sanos; me recuerda a un artículo que leí en otro blog llamado “¿Qué debe saber un niño de cuatro años?” aunque claro, a otro nivel.
Está claro que los bebés van atravesando etapas y alcanzando hitos del desarrollo; pero es un error grave, sobre todo de madre primeriza, el convertir el mismo en una carrera y sobre todo, en una comparación continua y en algunos casos creando ciertos agobios y tensiones; me viene a la cabeza una amiga con un niño de la edad del mío; en un determinado momento el suyo no decía palabra mientras que el mío era un pequeño orador; y ahora yo pregunto, con once años ¿hablan los dos? ¡por supuesto que sí!, y a la madre del niño aquel tiempo le parecía un suplicio ¡pero pasó!
Yo sólo hablo desde el punto de vista de madre y me gustaría que esas colegas de grupos pudieran entender que, igual que los adultos somos diferentes, ningún bebé es igual y que cada uno sigue su ritmo, que su desarrollo no puede convertirse en una competición y que incluso, los acontecimientos no se pueden acelerar (volviendo al artículo de Alicia Bayer anteriormente mencionado, no porque un niño sepa más va a ser más feliz).  Queremos a veces que nuestro niño sea el más listo, el más guapo, el mejor deportista…nuestro niño tiene que ser el nuestro, tiene que ser feliz y buena persona, y todo llegará con el tiempo más tarde o más temprano.
Mi experiencia de los últimos años, en el que desde otro punto de vista distinto al de la docente he podido acercarme a la Atención Temprana con mi hija (si en verdad hay problemas, la atención cuanto antes mejor…pero no nos inventemos cosas donde no las hay como les pasa a algunas de estas mamás), me lleva a hacer la siguiente reflexión: nunca podemos dejar de trabajar con nuestros hijos e hijas para que vayan consiguiendo esos hitos de los que hablábamos, pero mientras  que se van logrando, lo que debemos ir haciendo es disfrutar del día a día de nuestros pequeños, seguir jugando con ellos, dedicarles todo el tiempo del que dispongamos para este menester (cuanto más mejor, pero preferible también la calidad de los momentos); en mi caso yo disfruto con las pequeñas cosas que en mi hija dan lugar a su carcajada porque sé que es feliz y los logros irán llegando en el momento oportuno-, y por supuesto que mi hija a los cuatro años sabe cosas…pero jamás lo veré como una competición; por supuesto que procuro que mi hija con cuatro años sea feliz, como ni hijo lo es a los once; lo demás ya irá viniendo; sin prisa, pero sin pausa.
Como siempre, gracias por compartir este ratito conmigo.

 

Chupetes personalizados…y mucho más para nuestros bebés en “Tutete”

Cuando Fernando, mi peque mayor, iba a pasar de esa etapa de bebé rollizo a niño ya de tres años, acudía cada día a la Escuela de Educación Infantil con sus pertenencias más íntimas, entre ellas su chupete (sí, lo tuvo hasta poco antes de dejar el Primer Ciclo de esta etapa…un día, “sin querer”, se cayó a la taza del retrete…y ya no lo necesitó más).  Para no confundirse, las seños escribían el nombre de cada niño o niña con rotulador permanente pero a la no muy larga se iba borrando.

Un día, por casualidad ya que no andaba buscando nada en concreto, pinché en un banner de alguna página web y me apareció una bonita tienda on-line en la que lo que se vendían eran chupetes (creo recordar que entonces no se ofertaba aún nada más, debía correr el año 2009), con la salvedad de que estos podían personalizarse con el nombre del bebé; me pareció una idea original, así que encargué dos para mi hijo. Ya no les dió mucho uso, aunque nunca había sido delicado en ese aspecto, comenzó a rechazar las tetinas de silicona anatómicas y casi seguidamente ocurrió “el accidente” antes mencionado.  Sin embargo, por una parte la idea ya había causado sensación a mi alrededor y yo también lo vi como un detalle muy bonito para las futuras mamás; y así fue como comenzó mi historia con Tutete, la cual continua hoy en día.

Hasta que Ely nació, seguí usando esta tienda on-line para comprar chupetes para los bebés de amigas y/o conocidas, ya que aunque la decisión sobre su uso es algo muy personal (Yo estoy a favor pero hasta una edad prudencial y para la utilidad que tiene de calmar, una vez que el bebé se ha tranquilizado ya no es necesario), el detalle es muy bonito, y ya sí se usa y se va a la escuela infantil además es necesario. Sin embargo, Tutete no se quedó en la mera impresión del nombre en los chupetes sino que amplió sus miras y en este tiempo se ha convertido en una auténtica boutique de productos de puericultura y dedicados a la primera infancia.

Llegó Ely y sus primeros chupetes que  aún conserva y luce.  Pero anteriormente ya había realizado una compra en Tutete para ella.  Como os comentaba en una entrada anterior, La herencia para el segundo hijo,
 mi pequeña no ha estrenado casi nada pero sí que he tenido la oportunidad de, en cierto modo, “tunear” y personalizar sus cositas.  Al principio le compré, para el portabebés, un saco muy calentito que todavía podremos utilizar un poco más durante el invierno (me temo que en breve, el portabebés pasará a quedarse en el coche ya que casi no va cabiendo en él  y ya  hace por incorporarse, así que se va preparando para la silla de paseo).  El saco en cuestión es éste, calentito a más no poder.

Posteriormente y ya de cara al verano decidí dar al portabebés otro toque más fresquito y también femenino, sobre todo porque el tejido de la funda original es un tanto áspero, así que encontré la solución en las de Itzy Ritzy.  Nuestro modelo es el Fresh Bloom, aunque veo que ahora mismo no se encuentra disponible en la web y por eso os enlazo al modelo Rodeo Drive, pero hay una variedad de ellos para todos los gustos. También viene la funda de la capota y a juego se le puede acompañar con la almohadilla para sujetar el asa como podéis ver en la foto, y una cubierta para ponerla en los pies del bebé para que no pase frío.  Y como veis, Ely está en la gloria, con su chupete para el momento de dormir, después lo tira y ya no le hace falta.

El útimo pedido que he hecho ha sido ya con vistas al comienzo de esa nueva etapa en la vida de mi hija, ya que a partir de mañana y a punto de cumplir los ocho meses de edad cronológica comienza el periodo de adaptación en “la guarde” (muy entrecomillado a caso hecho); no va a tener problemas ya que no extraña nada, pero aquí tenéis, un pañito secababitas y su saco bordado para meter, de momento, el bibe de manzanilla.











Sin duda, voy a seguir siendo clienta de esta tienda que por cierto, no os he dicho, está gestionada por Teresa (ejemplo de emprendedora en comercio on-line sin duda) y tiene su sede en Murcia aunque se ha expandido ya por otros países como Italia o Gran Bretaña.  Un día , hará cuestión de unos meses, me sorprendía cuando, al ir a coger el autobús en la parada más cercana a casa de mi madre, junto a  la cual hay una farmacia, pude ver en el escaparate la publicidad de Tutete a lo grande.  

Como podéis ver, a la derecha tengo los blogs que sigo, el suyo es uno de ellos, pero os voy a dejar el enlace a uno de sus posts que me encantó por la cercanía de lo expuesto en el proceso de la Fecundación in Vitro , se trata de “Un viaje a la  vida” (habla de un centro concreto pero de muy primera mano sé que a pesar de la fama que tiene IVI, en muchos otros lugares de no tanto renombre se trabaja al 100% para que las parejas logren la mayor de sus ilusiones…aunque eso sería otro tema para un post, pero de momento se va a quedar ahí).

Como siempre, muchas gracias por leerme y encantada si os puedo ayudar con mis tiendas on-line favoritas para algún regalo o algo que necesiteis comprar.

La herencia, para el segundo hijo (y el tercero, el cuarto…)

Los segundones; sí, aquellos hijos que, en la Edad Media, cuando procedían de familias de señores solían estar destinados al noble oficio clerical (me refiero a los varones, claro) ya que el mayor estaba destinado a convertirse en guerrero.
 
Hoy en día sigue habiendo segundones y segundonas, pero gracias al avance de los tiempos, cada uno podrá elegir su destino en el futuro en teoría (y siempre que el sistema deje de degradarse tal y como está ocurriendo en la actualidad…a éste paso un mayor porcentaje lo hará fuera de nuestras fronteras), pero si hay algo que tienen en común es el hecho de que heredan, sí, heredan, pero no las propiedades de sus padres, sino las de su hermano o hermana mayor.
 
catálogo para bebésÚltimamente llegan a mis manos catálogos – algunos de ellos casi más extensos que la trilogía de “El Señor de los Anillos” junta – sobre los últimos productos para bebés lanzados al mercado, a cada cual de ellos más sofisticado (algunos, a veces, incluso demasiado…que aún no le encuentro el sentido a un “detector de llanto del bebé”, si las mamás no los entendemos cuando lloran ¿lo va a percibir un aparatito).  Y es que, sin duda alguna, la visión de la madre primeriza en este sentido difiere mucho de la que repite experiencia; ciertamente el siguiente hijo va a heredar objetos, enseres y ropa del o de la mayor, pero aparte de eso la madre se plantea ante algunos de ellos, de los que ya tiene o de los que podría tener, la siguiente pregunta: “¿Es esto realmente necesario?”.
 
hamaquita bebéMi hijo nació en Mayo de 2006 y mi hija en Diciembre de 2012, una diferencia de edad bastante considerable (decidida parte de la misma a caso hecho).  Esos casi siete años derivan en un cambio de modas y de tendencias en cuanto a todo lo que rodea al bebé se refiere.  Lo que se llevaba en aquel entonces, ahora se ha quedado más que desfasado; a excepción del conjunto de paseo, modelo que estaban a punto de descatalogar pero que nos enamoró a mi marido y a mí al verlo en un escaparate, mi hijo estrenó todo lo mejor que había en esa época, basándome siempre en los catálogos, foros, opiniones de otras madres…desde la silla de auto más segura hasta el robot de cocina específico para bebés (una de las cosas a las que precisamente ahora no le veo tanto sentido, pero que seguiré utilizando) pasando por la hamaquita con más sonidos y luces para atraer la atención del bebé.
 
Sin duda, eran otros tiempos; los tiempos de los padres primerizos.
silla auto bebé
Llega el momento de desempolvar los enseres del bebé y una de las cosas que se me pasa por la cabeza es “¿Qué voy a hacer después con todo esto?”; respuestas, hay varias.  Mientras tanto, todo va a tener su uso, y como dice mi hijo en un pequeño ataque de celos (he de decir que está encantado con su hermana y que estaba deseando que llegara, pero que como principe destronado reclama su espacio en ocasiones) “¿por qué la hermanita tiene que ir en mi carrito?”. Se estima que el gasto medio en el primer hijo ronda los 6000 € a lo largo del primer año.  Por lo general, una vez usados estos enseres se guardan para un posible segundo hijo, el que no va a estrenar nada, tan sólo ropa, sobre todo como en casos como el mío en el que se tiene “la parejita.
En mi caso la pequeña sólo ha estrenado, aparte de su ropita, la mantita de juegos, y lo que si he hecho  ha sido “tunear” el portabebé con un saco y una funda reversible adquiridas en la tienda online TUTETE.COM, de la cual en breve redactaré una entrada completa porque ellas se la merecen, y así mi niña va cómoda y femenina en “el carro de su hermano”.
 
La verdad es que tener un bebé hoy en día es hacer muchas cuentas …¡lo que se gasta tan sólo en pañales!; pero si volviera a ser madre primeriza (¡esas cosas no vuelven, jeje!) me plantearía más la funcionalidad que la fama o el renombre, si bien en ocasiones estas van unidas, y también en cierto modo la utilidad; tengo, por ejemplo, un huevo termómetro luminoso que, por el cambio de color indica la ropita con la que debes vestir al bebé…es muy curioso, por cierto, en verano está continuamente rojo y mi pequeña duerme en pañal; cualquier termómetro sería válido para ello; por supuesto que va asociado al uso de los sacos de dormir de la misma marca.  Un termómetro de baño de los de toda la vida te marca la temperatura igual que un digital…esto me da por pensar en la creación de otra entrada, sobre básicos, prescindibles, etc…pero no es el momento.

 

En conclusión, práctico y útil, que no tiene porque significar lo último y lo más caro…al final habrá que deshacerse de todo ello si no queremos que nos diagnostiquen en un futuro como sindrómicos en relación a Diógenes.  Como siempre, espero que esta entrada os haya gustado y a algunos lectores les haya resultado además útil.
osito tummy sleep
Ely, has sido descubierta con el oso de tu hermano , “Tummy Sleep” (más conocido como Toffee), que ya no tiene ni el mecanismo de sonido que imitaba al útero materno…Da igual, está blandito y suave…pero según tu hermano “Sólo es un préstamo”    

 

Otra cajita…para mí y para mi bebé, NONABOX

No vayais a pensar que soy “la tonta de las cajas”, pero lo que sí soy es un tanto curiosa y como me gusta probar y ver cosas nuevas, estoy también suscrita a NONABOX; bueno, en este caso debería casi decir “estamos suscritas”, porque el público receptor de esta caja son embarazadas por una parte y por otra mamás recientes y sus bebés, como es mi caso, así que aquí no soy yo sola la que prueba, sino también la pequeña Ely con sus 7 meses recién cumplidos.
Con nonabox, en este caso, se recibe una serie de productos para la madre y para el bebé de acuerdo con la etapa en la que nos encontremos (por lo que si que existe un cierto grado de personalización); juguetes, productos de higiene o para su alimentación, y que de nuevo en conjunto superan el precio de la suscripción a la caja; ésta se puede hacer mensual con renovación cada mes (25€), trimestral como la mía (un solo pago de 70 €, aunque yo conseguí una oferta y me costó 50 €), semestral (130€) o anual (250€). También debo decir que se preparan para regalo de la misma manera.
La selección de marcas es amplia y variada, desde algunas poco conocidas por el público en general hasta las más usuales en lo que al mundo de las mamás y los bebés se refiere, AQUÏ encontrareis el enlace a las mismas.
La semana pasada recibí la primera de las tres cajas, y aunque ya sabía algo al respecto, lo primero que me sorprendió fue la presentación.

A esta preciosa caja ya le he buscado una finalidad una vez vacía, ahora que estoy haciendo cierto expurgo de las ropas de bebé, aquí voy a guardar los conjuntos con los que mis hijos salieron del hospital.

Encuentras en primer lugar el folleto en el que aparece la información sobre los productos que vienen en la caja junto con algunos consejos sobre el cuidado del bebé, en este caso se trata de cómo hacer que pierdan el miedo al agua (con Fernando empecé la matronatación al año y medio y todavía le tiene respeto, con Ely empezaré el mes que viene, depende de las piscinas, en la piscina cubierta del lugar donde viviíamos antes no se podía hasta los 18 meses). Después, en general, el contenido de la caja, curioso cuanto menos.
 En primer lugar aparece un botecito de Melagyn, gel de higiene íntima infantil que de momento no voy a usar, lo guardaré para más adelante ya que por ahora me va bien con esponja, agua, jabón y/o toallitas.  Pero para las mamás encontramos en este caso, y a tamaño venta al público, un envase de Lactacyd, que se vende en farmacias y parafarmacias por un precio aproximado de unos 6 € y cuyas propiedades teneis en este enlace. Para que mamá y bebé nos sintamos limpias y agusto, claro,
 Como hablábamos antes de los consejos que Nonabox nos da para que el bebé supere el miedo al agua, en la caja encontramos un paquetito de pañales bañador Aquakids de Moltex.  La verdad es que son bastante útiles, pero sólo para el momento del baño, no para tenerlo puesto continuamente cuando estés con el o la bebé en la playa o en la piscina, ya que no recogen muy bien (hablo en general, no sólo de Moltex).  Estos, de momento, los voy a guardar porque Ely usa una talla inferior (por su condición de gran prematura, ella pesa aproximadamente unos dos kilos menos que un bebé de su edad cronológica…es que si los pesara sería un bebé con un IMC de obesidad, claro, está muy proporcionada pero de acuerdo más o menos a su edad corregida de cuatro meses, ¡es una bolita adorable, jeje!), pero uso le tiene que dar sobradamente.
 Aquí lo que os presento es la crema universal de Oriflame, el tarro es muy pequeñito pero creo que ese es su tamaño original, también tenéis el enlace; para comprar productos de Oriflame tienes que encontrar una distribuidora, cosa que no es difícil, pero yo aún no he probado nada de ellos (tengo pendiente hacerlo en el futuro con un gel de frambuesa y menta).  Como aún no lo he probado, supongo que lo haré para las rozaduras del pañal pero aún no hemos tenido problema con ello, en el mismo enlace tenéis diversas opiniones sobre como funciona.

Algo para las mamás que me ha resultado muy curioso; las empresas, al lanzar sus novedades, las ofrecen a través de diversos medios: páginas web de muestras  (http://www.muestrasgratis.es), de pruebas (http://www.bopki.com/es/)…y una de las formas que usan para dar a conocer sus productos son estas cajas, y me he juntado en unos días con cinco bolsas de los nuevos All Bran crujientes, cuatro de chocolate y una de vainilla, ya que en la Degustabox venían tres.  Están buenos, pero lo malo que le veo a estas bolsas es la cantidad, deberían ser más pequeñas y traer una ración, ya que traen dos, y en mi caso soy de las que empiezo y no paro, aunque tampoco me apasionan estos cereales como para comerme la bolsa entera de una sentada.

 Otras dos cositas que trae la caja, ya para la bebé, es una muestra grandecita del gel pediátrico de BABÉ, así como una muestrecita de colonia muy fresquita; el gel me servirá para cuando tenga que bañar a la niña fuera de casa.

En la caja venía también una especie de gasa bastante más grande de lo usual, ésta que veis en la foto, pero hasta que no leí lo que era no lo tuve claro…y casualidades de la vida, me enteré de que el principe de Cambridge, Jorge Alejandro, acababa de salir con sus padres del hospital envuelto en un arrullo de la misma marca; se trata de una muselina de la marca ADEN + ANAIS, aquí la teneis en la página web de ellos; al cambio costaría unos 25 €, más de lo que me ha costado la caja en sí (aunque buscando por internet, en España creo que se venden a mejor precio).  Al principio no le ví utilidad porque ahora, con el calor que hace, envolver a la niña no tiene sentido pero leyendo sobre ella vi que era muy versátil y ya tiene un uso, ya lo vais a ver aquí:

Pasamos gran parte de la tarde en el patio mientras Fernando se baña en la piscina; como con todos los bebés, hay que tener mucho cuidado con las radiaciones solares, pero con ella hay que extremar las precauciones (el sol la puede tocar “lo justo” para la fijación adecuada de la vitamina D).  Para que ella esté cómoda en el patio le he puesto un paravientos y dentro un cambiador antiguo que, al ser de plástico, tiene el inconveniente de producir sudor en caso de contacto directo con la piel.  Pues la solución ha sido la muselina de Aden+anais…¡y mi niña hecha la princesa de su casa!

Pues hasta aquí el contenido de la Nonabox de Julio y de esta mi entrada, la caja sorprende porque no son marcas excesivamente conocidas pero los productos son buenos, esperemos seguir encontrándonos cosas bonitas  en las siguientes.